Perudarnik y las batutas de la esperanza

Matteo Pagliari instruyendo a una alumna del taller de dirección (Fotografía: Joham Rosel / Perudarnik)

Matteo Pagliari instruyendo a una alumna del taller de dirección (Fotografía: Joham Rosel / Perudarnik)

(EXCLUSIVO) Formar una empresa cultural en el Perú requiere mucha determinación, valentía, disciplina y también algo de locura. Un poco de todo esto tiene Perudarnik, organización que se ha pensado desde hace varios años, según cuenta su fundador, Joham Rosel Mendoza, un destacado percusionista peruano preparado en Rusia.

Una de sus primeras grandes actividades de este año ha sido (y sigue siendo) el taller de dirección de orquesta con el maestro italiano Matteo Pagliari. Juntos están aprovechando el nicho de mercado de la capacitación en este campo, aún no cubierto plenamente por los conservatorios y escuelas de música del país.

En una entrevista exclusiva con Camello Parlante, Pagliari y Rosel contaron más sobre esta iniciativa y los planes a futuro de la empresa.

Matteo Pagliari (al centro) y los alumnos del primer Taller de Dirección de Orquesta (Fotografía: Perudarnik)

Matteo Pagliari (al centro) y los alumnos del primer Taller de Dirección de Orquesta (Fotografía: Perudarnik)

Formando directores
Matteo Pagliari (Parma, 1974) ha sido uno de los impulsores del cambio de la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú que ha continuado satisfactoriamente el actual titular Fernando Valcárcel, con una ampliación de repertorio y colaboraciones con importantes solistas y directores invitados.

El maestro italiano volvió al Perú para dirigir en marzo a dicho elenco en el tercer concierto de la Temporada Internacional de Verano. Pagliari destaca que, artísticamente, la orquesta está mejorando mucho. “Han cambiado músicos, han cambiado las condiciones de trabajo de la orquesta; y esto, obvio, los motiva mucho más porque ya han pasado cinco años de cuando llegué y todo era muy diferente. El sueldo era bajísimo, los lugares donde se ensayaba y tocaba no eran adecuados y además tratarlos como empleados públicos no era lo ideal. Esto junto a la programación de Fernando Valcárcel, que es muy inteligente y variada, los estimula”.

Para Pagliari todo es como un círculo: “si vienen buenos solistas, buenos directores, la orquesta buscará hacer un trabajo de calidad. Es un grupo potencialmente muy bueno y siempre lo he dicho. Fernando tiene mucho mérito en ello, sin duda. Estoy convencido de esto”.

Esta visita al país también le ha servido al director parmesano para conocer la realidad musical nacional, puesto que por primera vez ha dirigido a las orquestas locales de Trujillo y Cusco. Pagliari resalta especialmente las capacidades del elenco cusqueño. “Si bien necesita desarrollarse un poco más en cuestiones musicales y técnicas, la disciplina de este grupo me sorprendió. Definitivamente, esto es gracias a Theo Tupayachi. Creo que hace un trabajo muy inteligente, cuidadoso y bueno con el grupo. Por su disciplina, a veces parece una orquesta alemana. Cuando paras en los ensayos tú ya no escuchas nada, todos tienen un lápiz en el atril y bueno, aunque creas que es normal, no lo es. Das una indicación y la segunda vez que repites el pasaje todos los cambios ya están marcados, no hay que volver una y otra vez. La actitud también es buena, nunca están aburridos, no se cansan, siempre están trabajando”.

En este contexto, se planteó la idea de hacer un taller de dirección para los músicos que tengan la proyección de conducir una orquesta. Inicialmente, estas breves clases se dictarían en el Conservatorio Nacional de Música; sin embargo, una serie de inconvenientes impidieron su realización. Pese a ello, junto a Rosel coincidieron en no abandonar la idea y este proyecto lo asumió Perudarnik que, con apoyo del Instituto de Arte de la Universidad de San Martín de Porres, pudo concretarlo. La acogida fue grande.

Es la primera vez que Pagliari viene a ejercer la docencia en el país. En Italia ha enseñado técnica de dirección en la Scuola dell’Opera del Teatro Comunale di Bologna. En su experiencia, el maestro dice que “aquí todo está por hacer. No hay una escuela de dirección y esto es algo que me anima a quedarme en Lima”.

Sobre este campo, Matteo Pagliari afirma que “se nota que falta una escuela”. En la dirección de orquesta pueden salir cosas automáticas, asegura; sin embargo, si el director no tiene una verdadera preparación y guía, en lugar de ayudar a la orquesta, la malogran.

“La primera cosa que les dije a los alumnos el primer día fue: ‘La orquesta tiene un instinto de supervivencia tal que tú puedes hacer cosas horribles y no va a caerse por tu culpa, se defiende, y a ti te parece haber hecho un trabajo regular y has hecho barbaridades, pero no se va a caer’. Eso se nota. Una ciudad como Lima, con dos conservatorios, necesita una escuela de dirección de orquesta. Si hay varios conjuntos, entonces, ¿por qué no? Hay mucha gente que quiere aprender”.

Pagliari explica a Camello Parlante que un excelente músico no puede convertirse automáticamente en un gran director porque, para dirigir, hay aspectos técnicos necesarios de aprender, que van desde el conocimiento del cuerpo de quien conduce al elenco, así como la preparación para estudiar e interpretar una partitura. “No es un trabajo mecánico, porque cuando te paras frente a la orquesta salen las preguntas y ahí se ve si tienes respuestas o no”. La capacidad de liderazgo también es importante, “la orquesta es un grupo social, no un conjunto de músicos que tocan la misma cosa”.

Joham Rosel, fundador de Perudarnik, en la presentación del Ensamble de percusión Armando Guevara Ochoa del Cusco (Fotografía: Perudarnik)

Joham Rosel, fundador de Perudarnik, en la presentación del Ensamble de percusión Armando Guevara Ochoa del Cusco, tras el Full day percussion de Cusco (Fotografía cedida por Perudarnik).

El valor de dar
A estas alturas, usted se preguntará qué quiere decir el nombre de esta empresa. Perudarnik fusiona dos términos, el primero, obviamente, es Perú y el segundo “udarnik”, palabra que significa percusionista en ruso, en un estricto sentido musical; aunque también tiene otra acepción que, quitándole toda ideología, representa al trabajador esforzado, al guerrero, al emprendedor, expresiones que bien podrían representar a esta dupla Rosel – Pagliari.

Esta nueva empresa cultural, ya había realizado el año pasado en Cusco el Full day percussion, una escuela itinerante con rostro social. En esta actividad, Rosel trabajó junto a cinco percusionistas que luego harían el efecto multiplicador enseñando a otros. “Es que ya me cansé de la queja”, asegura el fundador de Perudarnik. Él lamenta que siempre se diga “no hay percusionistas” o que los que se forman en estos instrumentos lo hagan con el objetivo de ser solistas. “Cuando necesito una fila efectiva en una orquesta, no puede ser que yo deba enseñar más o menos cómo tocar el instrumento a algunos. Todos ahí estamos trabajando y estamos cobrando. Yo me cansé de esa queja”.

La idea a largo plazo es también crear un Full day conducting, con el apoyo de Matteo Pagliari.

Taller de Lutheria de Perudarnik (Fotografía: Joham Rosel / Perudarnik)

Taller de Lutheria de Perudarnik (Fotografía: Joham Rosel / Perudarnik)

Al ser una organización multiservicios musicales, Perudarnik también cuenta con una sección de luthería de instrumentos de percusión, vientos y cuerdas. Precisamente, ese fue el punto de partida cuando la empresa se formó en Rusia, en donde también está registrada como marca. Además ofrecen representación artística, tratamiento acústico y planean el interesante proyecto de la Orquesta Filarmónica de la Esperanza, que estaría vinculada a los nuevos directores capacitados por Pagliari, haciendo un trabajo de otro nivel, y siempre sobre una base de responsabilidad social.

Rosel destaca mucho la labor que está haciendo el director italiano. “Al cancelarse el taller en el Conservatorio, otra persona hubiera dicho, ‘bueno, no importa’ y se iba, pero él no. Decidió quedarse, dijo ‘yo voy a hacer este taller y lo voy a hacer’. Aquí también tenemos el valor de la palabra enseñar, dar, brindar. Eso es inmenso”.

De esta manera, Perudarnik se forma como una gran iniciativa cultural que además necesita del apoyo de otras empresas para su sostenimiento. Rosel ha valorado mucho la colaboración de la Universidad de San Martín de Porres para facilitarles la realización del taller de dirección de abril. “Fue sin peros”, resalta.

La aventura sigue, “ahí estamos, esto es una ilusión, un sueño”, dice Rosel; sin embargo, es más que eso: ahora es una realidad.


Los talleres de dirección con Matteo Pagliari continúan. Para mayor información puede comunicarse con Perudarnik al correo perudarnik@gmail.com o en su página oficial de Facebook: Facebook.com/PerudarnikEIRL.


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Un comentario en “Perudarnik y las batutas de la esperanza

  1. Pingback: Matteo Pagliari: “Vamos a producir una nueva generación de directores de orquesta” | Camello Parlante

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