Nuevos aires en Lima

La Berliner Camerata es una agrupación musical que aporta mucho a la música académica con su frescura, talento y originalidad (Fotografía: Usinadelarte.org)

La Camerata de Berlín es una agrupación musical que aporta mucho a la música académica con su frescura, talento y originalidad (Fotografía: Usinadelarte.org)

Por Juan Pablo Goycochea (@Campi___)

El pasado 21 de abril en el Auditorio del Colegio Santa Úrsula se realizó el segundo concierto de la temporada 2015 de TQ Producciones con la presentación de la Camerata de Berlín. Esta joven agrupación cuenta con no más de siete años en el ámbito musical; sin embargo, ya ha recorrido importantes salas de concierto. Tras su debut en 2008 con el original programa Vivaldi meets Piazzolla en la Sala de Conciertos de Oslo, se ha presentado en la Sala de Conciertos de Hamburgo, en la histórica sala de conciertos de la Gewandhaus de Leipzig, además en la Berliner Philharmonie (casa de la Filarmónica de Berlín) y en la Konzerthaus Berlin (sede de la Sinfónica de Berlín). También toca ocasionalmente en el Centro Cultural Gasteig (Munich), en el Centro de Cultura y Convenciones Liederhalle (Stuttgart), entre otras salas.

Desde 2011, la Camerata de Berlín está liderada por Olga Pak, talentosa violinista que también realiza la labor de concertino y directora de esta agrupación. Nacida en Novosibirsk (Siberia) y de ascendencia coreana, ganó un concurso de jóvenes violinistas en Rusia a los 17 años que le valió continuar estudios en otras ciudades de Europa, con maestros reconocidos como Nikolaus Harnoncourt y Kent Nagano. A fines de 2006 se presentó con la Filarmónica de Berlín y desde entonces ha desarrollado una carrera que incluye participaciones en festivales y conciertos con diversas agrupaciones de cámara, sinfónicas, recitales y eventos benéficos.

El concierto también contó con la participación de Joseph-Maurice Weder, pianista suizo nacido en Bad Kreuznach (Alemania), quien ganó el prestigioso Premio al Joven Talento en Suiza además de otros importantes concursos para piano. Se ha presentado con la Sinfónica de Basilea, Orquesta de Cámara de Bratislava, Filarmónica Juvenil de Munich y en grandes salas como la Konzerthaus de Viena, Konzerthaus de Berlín, Musikhalle de Hamburgo, Sala Cortot de París, Gewandhaus de Leipzig y en la Berliner Philharmonie. Suele colaborar con la Camerata de Berlín con la cual incluso ha llegado a grabar los dos conciertos para piano de Fryderyk Chopin.

En esta oportunidad, la Camerata Berlín se presentó con 1 contrabajo, 2 cellos, 3 o 4 violas y entre 4 y 5 violines, dependiendo de la pieza a ejecutar. Hubo algunos cambios de programa, anunciados por Pak, tanto en el orden como en algunas obras pero que, en general, no dejaron descontento al público. Esta es una agrupación joven, vivaz, con una visión diferente de otras orquestas de cámara y con interpretaciones un tanto alejadas de lo tradicional que, sin salirse del aire académico, aportan frescura al panorama musical en la actualidad.

El programa empezó con el Concierto para piano Nº 12 en la mayor KV 414 de Wolfgang Amadeus Mozart. Weder y la Camerata mostraron lo trabajado en cuanto a solista y acompañantes se refiere. Como ya se ha dicho, no es la primera vez que afrontan obras de este género y el ensamble es evidente en muchos aspectos. Por ejemplo, con el pianista manejando el volumen de su instrumento, más allá de contar con un piano de media cola pues uno de cola sería excesivo para una agrupación de no más de 15 músicos. La de Weder fue una interpretación cuidada, delicada en muchos momentos. Brindando una versión distinta del Mozart al que solemos estar acostumbrados. La mayor muestra de ello fue en el Andante, un movimiento de esos que no cuentan con la originalidad y frescura del genio mozartiano y que no llama tanto la atención como los movimientos primero y tercero, el Allegro y el Rondò. La simplicidad de la línea melódica y la estructura del movimiento no hacen de éste uno de los más conocidos, pero aquí es donde entra a tallar la capacidad del artista quien debe mostrar su versión, su visión de la obra; lo que se quiere contar a través de ella. Que un intérprete te mantenga pendiente de lo que hará en el escenario, que capte la atención con unas cuantas notas es una hermosa experiencia. Eso es lo que consiguió Weder con el Andante. Y claro, no debo ser el único que no volverá a ver (y escuchar) de la misma manera este concierto de Mozart, sea en una grabación o en una presentación en vivo. Evitando caer en una comparación, que no viene al caso, a muchos nos ha pasado algo parecido con algunas grabaciones de grandes pianistas sobre obras a las que jamás habíamos escuchado de esa manera. Por citar un caso, el Bach de Glenn Gould y específicamente los preludios y fugas del Clave bien temperado, versión muy apreciada a la vez que discutida, Gould tenía una visión sobre Bach muy diferente a los pianistas de su época. La tuvo con todo compositor al que enfrentó al piano, pero nuevamente evitando caer en comparaciones, la idea es la siguiente: Que un intérprete te lleve al punto de decir “Nunca había escuchado ‘esa’ obra de esta manera”. Para bien o para mal, puede gustar o no una versión “distinta” a las habituales; no obstante, no deja indiferente al oyente. Eso es a grandes rasgos lo que pasó con Weder y el Andante del Concierto Nº 12 de Mozart.

El programa continuó con la Sinfonía para cuerdas Nº 10 en si menor de Felix Mendelssohn. Eficiente el desempeño de la Camerata liderada por Pak. De principio a fin, desde el Adagio, pasando por el Allegro y terminando en el Più Presto, los tres tiempos que tiene el solitario movimiento de dicha sinfonía de cámara. La emoción del público creció con esta obra y los aplausos lo hicieron evidente. En cuanto a interpretación, ésta fue la más redonda del concierto. La primera parte no podía terminar mejor con la inclusión del Concierto para violín en sol menor más famoso de Antonio Vivaldi, el RV 315, más conocido como El Verano de Las Cuatro Estaciones, una de las piezas de repertorio habitual y que representan a esta Camerata. Una versión audaz, sin contemplaciones, donde el alarde de virtuosismo de la concertino Pak quedó de manifiesto a la par del buen trabajo en conjunto. Pese a algunas notas desafortunadas que tuvo uno de los cellos, no dejó de ser una gran versión de este recordado concierto barroco. Una interpretación muy propia de esta Camerata, lo cual se agradece porque es una de las cosas que se necesitan hoy en día en este género: novedad. De hecho, una obra que conocen bien.

La violinista Olga Pak lidera la Berliner Camerata desde 2011 (Fotografía: Exklusiv-usedom)

La violinista Olga Pak lidera la Berliner Camerata desde 2011 (Fotografía: Exklusiv-usedom)

Tras el intermedio, la segunda parte del concierto empezó con el Concierto para dos violines y orquesta en re menor BWV 1043 de Johann Sebastian Bach. Sin llegar al nivel de comprensión como en Vivaldi y Mendelssohn, fue una buena versión, aunque resultó curioso que, teniendo una parecida instrumentación que la del Verano de Vivaldi, se sintió más la ausencia del clavicémbalo. Si bien hubo cierta influencia del italiano sobre el maestro del órgano, ambos tenían una manera diferente de encarar la construcción de una obra musical. Eso también tiene que ver con el acabado final que le da la Camerata a cada pieza de ambos compositores, más asentados en Vivaldi que en Bach.

Finalmente, el momento esperado de la noche llegó con el Concierto para piano Nº 2 en fa menor Op. 21 de Fryderyk Chopin, otra de las piezas musicales de cabecera que tiene esta agrupación. Una de las grandes interrogantes para el concierto era el desempeño de la Camerata de Berlín con Weder en esta obra de Chopin. Si bien ya han grabado los dos conciertos del polaco, y se entiende que es una de las piezas de costumbre para ellos, generaba expectativa y podría también generar dudas, debido básicamente a la orquestación original y la reducción a presentar.

Aunque los conciertos de Chopin no tienen una presencia de la orquesta como con otros compositores de la época, definitivamente la versión presentada no podía sonar como la original, la orquestación es diferente. La original contiene maderas y metales (como el original de Mozart), pero además los timbales. Las partes en las que más se sintieron estas ausencias fueron en las que las trompetas aparecen como respuesta a las cuerdas en el primer tema del Allegro vivace final y la llamada del corno antes de la coda del mismo movimiento. Una versión de cámara que a pesar de lo expuesto anteriormente no dejó descontentos a los asistentes. Notable nuevamente Weder en el movimiento lento, el Larghetto. Los efectos fueron bien ejecutados, tales como el col legno de la mazurca, en el que los violines tocan las cuerdas con la madera del arco acompañando al piano. El papel de las trompetas mencionado líneas arriba no fue tomado por ningún ejecutante y dejó una sensación de vacío, pero la del corno casi al final estuvo a cargo de la viola, una parte necesaria para enlazar la última recapitulación del tema principal con la coda de ese Allegro vivace.

El encore corrió a cargo de Olga Pak como solista en la popular obra para violín y orquesta de Pablo de Sarasate, Aires gitanos Op. 20. Otra gran interpretación a cargo de toda la Camerata de Berlín y el virtuosismo de Pak para cerrar un concierto que muchos recordaremos. Una agrupación musical que aporta, y mucho, a la música académica. Con una frescura, talento y originalidad que se necesitan hoy en día. Finalmente queda felicitar a TQ Producciones por su labor y por seguir trayendo agrupaciones y artistas de nivel a las salas de concierto de Lima.

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2 comentarios en “Nuevos aires en Lima

  1. La verdad, una noche maravillosa que tal vez hubiera sido completa en el Gran Teatro Nacional, el auditorio del colegio estuvo completamente lleno, al punto de faltar por momentos ventilación, esto y los eternos problemas de estacionamiento en el Santa Úrsula hacen que me atreva a sugerir a TQ Producciones que apuesten por auditorios con mayores facilidades para su público.

    Desmereció ligeramente la calidad del espectáculo que Olga Pak no tuviera un micro para anunciar los cambios del programa. Coincido con que en Lima tenemos nuevos aires; debemos estar a la altura de ellos, un entrañable auditorio escolar ya no es el mejor ambiente para grupos internacionales de la categoría de la Camerata de Berlín, sobre todo contando con un nivel adecuado de público que nos merecemos mayores comodidades.

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  2. Pingback: Salzburg Chamber Soloists: Una celebración a la música | Camello Parlante

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