Especiales | ¡Viva Verdi! #3

Milán. Durante los siguientes tres años, Verdi recibió clases privadas de Vincenzo Lavigna , ex maestro de clavicémbalo del Teatro Alla Scala, de quien aprendió a hacer “cánones y fugas, fugas y cánones en todas sus formas”. Estas lecciones las recibió ya que el Conservatorio de Milán le “cerró la puerta en la cara”, como dice Julian Budden.

Giuseppe Verdi postuló a ese centro y fue recomendado por sus ejecuciones en piano. No obstante, la negativa de admisión fue por haber superado el límite de edad y porque no convenció, sospechosamente, al jurado con su interpretación en piano.

En sus clases particulares, el joven estudiante aprendió todo lo que debía con Lavigna, recogiendo sobre todo lo más importante, que eran las experiencias profesionales entre él y su maestro Giovanni Paisiello.

Lavigna le dio la oportunidad a Verdi de tocar públicamente a pedido de Pietro Massini, director de la orquesta de aficionados de la Sociedad Filarmónica de Milán, ya que quien debía hacerlo había enfermado. Los ensayos de La Creación de Haydn habían empezado y se preparaban para un concierto benéfico. Todos esos detalles hicieron que el alumno aprecie más a su maestro. Recordándolo décadas después, así le escribió a su editor Giulio Ricordi.

Acababa de terminar mis estudios, y por cierto, no me sentía intimidado frente a una partitura orquestal. Acepté y me senté al piano para comenzar el ensayo. Recuerdo muy bien las leves sonrisas irónicas de los señores aficionados, a quienes sin duda les inspiraba poca confianza: yo era joven, delgado y vestía con descuido. En una palabra: empezó el ensayo y poco a poco fui tomando confianza, me fui animando y no me limite solamente a acompañar, sino que comencé a dirigir con la mano derecha mientras seguía tocando con la izquierda. Tuve un verdadero éxito, que fue más grande por el hecho de ser inesperado. Al terminar el ensayo me felicitaron, especialmente el conde Pompeo Belgioioso y el conde Renato Borromeo.

Finalmente, ya sea porque los tres directores estaban demasiado ocupados y no podían encargarse de los ensayos, o por otras razones, terminaron por confiarme el concierto entero. La ejecución pública tuvo tanto éxito que me pidieron otra función en el salón del Casino de los Nobles, en presencia del archiduque y archiduquesa Rainiero y de toda la buena sociedad de la época”.

En 1835 Verdi terminó sus estudios.

El que suscribe declara que el señor Giuseppe Verdi, de Busseto, Estado de Parma, estudió contrapunto bajo mi dirección y llevó a cabo brillantemente los estudios de fuga a dos, tres y cuatro voces, así como el estudio de canon, contrapunto doble, etcétera. Por eso, lo considero habilitado para ejercer la profesión de maestro de capilla. Añado que durante todo este tiempo su conducta fue perfecta y sus costumbres excelentes. Declaro esto por ser la verdad”. – Vincenzo Lavigna

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