Especiales | ¡Viva Verdi! #2

Busseto. Mientras más crecía, la fama de Giuseppe como músico virtuoso aumentaba. Uno de los primeros tutores del joven fue Ferdinando Provesi. Este se “disputaba” la educación de Verdi con Pietro Seletti, un sacerdote, historiador y violista italiano, que esperaba que el estudiante siga los caminos religiosos. No obstante, algunos biógrafos consideran que de Provesi recibió mayores bases sobre composición y Verdi no sentía el “llamado” para ser cura. Por su vocación musical, en cambio, el novel artista creó, desde los 15 años, algunas obras profanas y sacras.

Para viajar a Busseto y realizar estos estudios influyó mucho Antonio Barezzi, a quien hoy la historia lo considera como uno de sus descubridores. El empresario alimentario italiano era un miembro activo de la Sociedad Filarmónica y también ejecutante de flauta, clarinete y otros instrumentos.

El amor paternal que sentía Barezzi por el joven Verdi era tan grande que siempre dejaba su casa a disposición para que continúe sus estudios con el piano que tenía el empresario (y para que ofrezca algunas presentaciones privadas para los amigos aficionados). Ahí Verdi conoció a Giuseppe Demaldè, primo de Barezzi y posterior seguidor de su música;  a Teresa, sobrina del dueño de casa y también a Margherita, hija del próspero comerciante.

Pese a todo el apoyo, las dificultades económicas familiares obligaron al joven Giuseppe a buscar trabajo. Fue a Roncole, pero Barezzi le dijo que no era un empleo “digno de él”, luego postuló a la iglesia de San Giacomo en Soragna, pero fue rechazado.

El tiempo pasaba y Verdi terminaba sus estudios musicales, que debían completarse en una escuela mucho más especializada. Barezzi consideró que postule al Conservatorio de Milán, la más importante de la época. El descubridor de Giuseppe habló con el padre del joven, Carlo, para animarlo a pedir financiamiento para los estudios de su hijo. Tras meses de insistencia, el Monte de Piedad otorgó la ansiada beca, gracias a la intervención de la archiduquesa María Luisa de Habsurgo-Lorena.

Mayo de 1832. Giuseppe y Carlo Verdi, acompañados por Ferdinando Provesi, entraban en territorio lombardo.

Fuentes y textos recomendados:

En la imagen: Retrato de Antonio Barezzi. A. Ghissi, 1877

Bonus: Música de Ferdinando Provesi 

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=c7OnqFRc-xE]

 

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