Desde Lituania con amor

| Por Juan Pablo Goycochea |

La Sociedad Filarmónica de Lima ha iniciado su Temporada 2013 con la presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional de Lituania dirigida por Vladimir Lande y la participación de la pianista china Xiayin Wang, todo esto realizado en el moderno Gran Teatro Nacional. Este concierto ha servido también para que la Sociedad, en su año 106 de existencia, presente su primer Ciclo Sinfónico que contará con tres orquestas extranjeras más que se presentarán a lo largo del año.

Esta ha sido la primera vez que la Orquesta Sinfónica Nacional de Lituania visita Lima, un elenco que demostró su gran nivel y que tuvo en el programa obras de Schubert, Ravel y Shostakovich. Un acierto las obras elegidas para abrir la temporada, pues fue un interesante recorrido por tres épocas y estilos muy distintos en la historia de la música.

La expectativa que se había formado para esta temporada era grande y más teniendo en cuenta el trabajo que se toma la Sociedad Filarmónica de buscar y traer a Lima artistas de nivel. Ya el año pasado había dejado la valla bastante alta con la calidad de artistas que esta ciudad pudo disfrutar, entre los cuales sobresalen los nombres de los pianistas Paul Badura Skoda, András Schiff y Domenico Codispoti; agrupaciones como la Bach Akademie Stuttgart, la Capella Istropolitana  y hasta se pudo contar con la presentación del maestro Jordi Savall.

Para este 2013 no sólo se inicia el Primer Ciclo Sinfónico – el cual contará con la Orquesta Sinfónica de Bucarest para fines de año – sino también nos visitarán los pianistas Lise de la Salle y Evgeny Mikhailov; los violinistas Joshua Bell y Lara St. John. No olvidarnos tampoco de las presentaciones que ofrecerán la Orquesta de Cámara Inglesa, el violinista Pinchas Zukerman con la Zukerman Chamber Players y la presentación que tendrán en conjunto el chelista Mischa Maisky y el pianista Sergio Tiempo.

De hecho una gran temporada que ya se inició el pasado martes 16 de abril con la presentación de la Orquesta Sinfónica de Lituania y su director Vladimir Lande.

La Lithuanian National Symphony Orchestra llegó a Lima acompañada por el director Vladimir Lande (Foto: Ministerio de Cultura)

La Lithuanian National Symphony Orchestra llegó a Lima acompañada por el director Vladimir Lande (Foto: Ministerio de Cultura)

La noche comenzó con la Obertura Rosamunda de Franz Schubert y en la que se muestra desde un comienzo el estilo del director Lande por obviar los silencios que enlazan las distintas secciones de la obra. Él se toma la libertad de suprimirlos casi en su totalidad dando así un efecto de continuidad de las partes. Hay quienes – me incluyo – disfrutan más de esas versiones en las que el director se da un pequeño respiro antes de presentar el primer motivo tras la introducción o antes de iniciar el siguiente motivo de una obra, pero no hay que pasar por alto el hecho de que este director nos ha dado así una versión suya y propia de la Obertura.

Más allá de los gustos de unos y otros, siempre es destacable cuando un director de orquesta nos intenta ofrecer, desde su punto de vista, una versión distinta y hasta en algunos casos novedosa. Esto es algo que siempre se tiene que valorar. Una mención para los vientos que estuvieron correctos en sus entradas sobre todo destacándose en la segunda parte de la Obertura, tanto en la primera vuelta como en la repetición de los temas, en estas mismas secciones el maestro Lande fue muy cuidadoso con los matices dándole mucha importancia al diálogo entre las cuerdas y las maderas.

La pianista china Xiayin Wang hizo su aparición en el Concierto para piano y orquesta en sol mayor de Maurice Ravel. Una obra llena de elementos coloristas muy a su estilo y que cuenta en su instrumentación con el arpa e instrumentos de percusión poco habituales para obras de este género. Un Concierto para piano en toda regla muy alejado de aquellas costumbres clásicas y románticas en las que orquesta llega por momentos a ser un simple soporte y acompañante del piano que aprovecha esos momentos para lucirse.

En este concierto de Ravel el piano no es sólo el solista, tiene también que involucrarse en el lleno orquestal e intercambiar su timbre con el de los demás instrumentos, sobre todo con los primeros de cada grupo que tienen su momento de lucimiento cedido por el piano. La joven Xiayin Wang no fue ajena a esto y alejada de esas maneras de lucimiento que muestran algunos solistas, supo entregar lo mejor de sí en la búsqueda del sonido necesario para la obra que el director intentaba tener con su interpretación. La orquesta estuvo a gran altura para mostrarnos los colores que Ravel siempre ofrece y no sólo en conjunto, también las participaciones solistas que afrontaron de gran manera los instrumentos de percusión, el concertino, los metales, el arpa y el fagot en sus respectivas partes.

Es en el segundo movimiento de la obra de Ravel en el que Xiayin Wang se luce, pero no con demostraciones técnicas o ágiles arpegios a dos manos, sino que lo hace en un movimiento lento en el cual el piano es el protagonista desde el inicio y nos muestra una melodía en tonalidad mayor, pero de mucho lirismo y belleza, así como algo de nostalgia. La joven pianista no hizo movimientos corporales exagerados que hasta pueden distraer, se centró exclusivamente en el sonido y el resultado fue lo suficiente para anteponer este movimiento a los otros dos. En el Presto del concierto se notó la misma idea que el director intentó en el primer movimiento, agilidad y color para cerrar la interpretación de esta obra de Ravel.

La pianista Xiayin Wang no quiso retirarse sin antes deleitarnos con una pieza en la cual demostró sus habilidades técnicas y recibiendo así merecidos aplausos del público.

La pianista Xiayin Wang fue aplaudida merecidamente por el público del Gran Teatro Nacional. (Foto: Ministerio de Cultura)

La pianista Xiayin Wang fue aplaudida merecidamente por el público del Gran Teatro Nacional. (Foto: Ministerio de Cultura)

La parte central y más importante llegó en la segunda mitad del concierto, en la que la orquesta tenía el reto de estar a la altura de la Sinfonía N°. 5 de Dmitri Shostakovich, una de las más importantes de su catálogo y que como muchas otras presenta una gran influencia del mundo soviético.

Desde un inicio se siente ese motivo trágico y desgarrador que las cuerdas lograron interpretar de muy buena manera. De esta sección cabe destacar los casi 30 violines que estuvieron en una gran noche y que lucieron todo su potencial sonoro a lo largo de la sinfonía. Las maderas, quienes tuvieron un par de notas falsas anteriormente, se reivindicaron en el Allegretto, destacándose la flauta y el oboe en sus solos, sin olvidar la mención al concertino quien es el que inicia el camino jocoso de este movimiento que contiene hasta tonos de burla, típico en las obras artísticas con crítica política.

En los otros dos movimientos, el director no quiso salirse de lo deseado por el compositor Shostakovich para esta sinfonía, no intentó darnos una versión muy novedosa pero sí muy correcta.

Un dato a tener en cuenta es el año de fundación de esta orquesta siendo en 1940, mismo año en el que Lituania fue adherida a  URSS y sólo tres años después del estreno de la quinta sinfonía de Shostakovich en Leningrado, siendo esta ciudad la misma en la que nació el director Vladimir Lande. Estos pueden ser motivos para que la orquesta lituana sienta como propia esta sinfonía, debido al mensaje y el contenido de la obra, sin olvidar que la inclusión de dicho país a la URSS no fue voluntaria. Quizás también sea importante saber que el director sea ruso – habiendo nacido en Leningrado – y que esto unido con lo anterior sean motivos suficientes para entender la importancia que significa para ellos presentar esta obra en las salas de concierto. Pero esto es algo que sólo ellos lo saben, estos datos los dejo aquí y a libre lectura.

El triunfo que contienen los últimos compases de la obra eran el final perfecto para la noche, pero Lande y sus músicos tenían otros planes. Decidieron presentar dos obras fuera de programa para el público asistente. La primera fue una pieza lituana muy conocida que, usualmente, la transmiten las radios culturales del mundo cuando se conmemora el Día de Lituania, la Habanera del compositor Eduardas Balsys. Pero hay que decir que esta obra – si bien es muy bella – careció de la fuerza que tuvo la sinfonía anterior y el final nos cambia el estado de exaltación que había dejado la música de Shostakovich, por lo tanto no debemos haber sido pocos los que pensamos que quizás habría un segundo regalo por parte de la orquesta y que es este podría ser alguna obra muy conocida. Precisamente, eso ocurrió siendo esta nueva propina la Obertura de ¨Die Fledermaus¨ o conocida también como El Murciélago de Johann Strauss hijo. Una vez más, el director mostró aquella faceta de reducir las pausas que unen algunas melodías que conforman la obra, sin escucharse mal, y teniendo como parte interpretativa más importante al vals. En ambas ocasiones en las que este vals aparece, el director muestra un gran trabajo en los matices sobretodo en la contestación que reciben los violines por parte de la percusión. Ese tipo de detalles hacen de un director de orquesta un digno artista del cual se pueden apreciar sus versiones.

Así cerró su primera visita – y esperemos no sea la última – en Lima por parte de esta gran Orquesta Sinfónica de Lituania de la mano de su director Vladimir Lande, con un nivel artístico que debe haber asombrado y deleitado a los asistentes aquella noche. El público que, en su mayoría, ya está acostumbrado a presenciar los eventos musicales que organiza la Sociedad Filarmónica, merece también una mención importante y un aplauso. Pocas veces he sentido una profunda satisfacción como la de esa noche en la que el público supo comportarse y mantener el silencio en las pausas que hay entre los movimientos, tratando así de mostrar interés por escuchar la obra en su totalidad, efecto que se sintió aun más en la sinfonía. Es cierto que hubo una persona que intento aplaudir tenuemente en una de las pausas, pero para bien de todos nadie se le unió mostrando un silencio casi censurador y mostrando así su concentración en el programa que los artistas estaban ofreciendo, además es una gran forma de enseñar a los jóvenes de las nuevas generaciones que el público y su comportamiento también son fundamentales para el disfrute total de este arte.

No cabe duda de que esta ha sido una de las mejores aperturas de temporada que ha tenido la Sociedad Filarmónica de Lima. Y como siempre, este año habrá más de una oportunidad para que el público disfrute de los grandes artistas que desfilarán a lo largo del 2013 por esta ciudad.

Concierto como el de aquella noche de abril no se borrará así nomás de la memoria de los asistentes, pero una gran noticia es que este año no sólo nos visitará la Sinfónica de Bucarest, también vendrá para celebrar el 106 aniversario de la Sociedad Filarmónica de Lima, en agosto, la Orquesta Filarmónica de Israel que será dirigida por el gran Zubin Mehta.

Una temporada de lujo, entonces, la que ya comenzó a realizarse este año. Ahora sólo le queda al público retribuir la actividad y labor realizadas por dicha organización asistiendo a los conciertos que este año se han organizado, tanto en el Auditorio del Colegio Santa Úrsula con la temporada regular así como también el Ciclo Sinfónico que continuará en el Gran Teatro Nacional.

La Sociedad Filarmónica de Lima apostó bien y trajo a la Orquesta Sinfónica Nacional de Lituania en este primer programa de su Ciclo Sinfónico (Foto: Ministerio de Cultura)

La Sociedad Filarmónica apostó bien y trajo a la Orquesta Sinfónica Nacional de Lituania en este primer programa de su Ciclo Sinfónico. (Foto: Ministerio de Cultura)

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3 comentarios en “Desde Lituania con amor

  1. A que instrumentos denominas Las Maderas?Son los instrumentos de cuerda?
    Las obras artisticas con critica política que mencionas como uno puede sentir al oido ese interesante detalle en un movimiento musical?

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    • Hola Carlos, las cuerdas son: violines, violas, cellos y contrabajos. Los vientos en 2 dos grupos que son: Maderas (flauta, oboe, clarinete, fagot) y Metales (corno, trompeta, trombón y tuba). Lo político lo descubres leyendo sobre Shostakovich, aunque igual se siente el dolor y desolación en el 1er y 3er movimiento.

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  2. Pingback: Colaboraciones a otros blog | Campi Goycochea

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