Perlman: cuando las leyendas visitan Lima

La visita del violinista Itzhak Perlman es uno de los más grandes regalos que este año nos ha dado TQ Producciones con apoyo de la Universidad de San Martín de Porres y el Ministerio de Cultura.

Indiscutiblemente, Perlman es el rey del violín debido a la perfección de su técnica y a la calidad de su interpretación. Su mentor fue el ucraniano Isaac Stern, quien también influyó en músicos como el chelista Yo-Yo Ma y el violinista Pinchas Zukerman. Para muchos Itzhak es el ‘sucesor’ del legendario Jascha Heifetz, pero como no creemos en ‘sucesores’ ni ‘reemplazos’, sabemos que tanto el arte de Heifetz como el de Perlman los han convertido en seres inmortales. Por estas razones el recital de anoche no puede pasar desapercibido.

El Gran Teatro Nacional fue el mejor lugar para recibir a las más de mil personas que íbamos con un solo propósito: escuchar en directo al mejor violinista del mundo, quien venía acompañado con el pianista srilanqués Rohan de Silva.

Durante poco más de dos horas el violinista israelí nos ofreció muchas de sus facetas interpretativas. La primera parte del programa estuvo conformada por dos sonatas para violín y piano: la de Wolfgang Mozart en La mayor K. 526, compuesta en Viena, en agosto de 1787, (según el catálogo Köchel, es la obra anterior a Don Giovanni, escrita también ese mismo año); y la Sonata No. 1 para violín y piano en La Mayor Op. 13 de Gabriel Fauré, creada entre 1875 y 76. Dos obras de estilos completamente diferentes: en la primera escuchamos a un Mozart que ha alcanzado su madurez musical en las sonatas para violín; mientras que, en la segunda, escuchamos la partitura romántica del francés Fauré, cuya música resulta peculiar y cautivante.

En esta parte, el maestro nos ofrece una perfecta presentación de su sonido puro  y de la belleza de su musicalidad.  De ambas sonatas, podría resaltar como punto máximo su interpretación del Andante de la Sonata K. 526 de Mozart que, si bien esta parte es bella por sí sola, el violinista se encargó de lucirla aún más con su asombrosa precisión y tiempo adecuado. No cabe duda que esa primera mitad fue una deliciosa entrada para el plato de fondo virtuoso que todos esperan en una presentación de Perlman.

Itzhak Perlman (NCSU)

Itzhak Perlman (NCSU)

La Suite Italiana, de Igor Stravinsky, fue la obra que abrió la última parte del programa. Esta suite es un arreglo para violín y piano realizado en la década del 30 basado en su ballet Pulcinella estrenado en la Ópera de París, diez años antes. Para Stravinsky, Pulcinella marcó su segunda etapa musical, la neoclásica, en la que traía nuevamente a la escena influencias de Mozart o argumentos del teatro griego olvidados durante el romanticismo. Aquí, con piezas más breves, Perlman iba luciendo mucho más su brillantez que terminaría en la explosión de ovaciones que generan normalmente sus populares encores o propinas.

Las obras presentadas al final del programa, a excepción de una, fueron escritas por violinistas-compositores, todos virtuosos, con amplia trayectoria en la pedagogía y la técnica. La primera fue el Andantino de Fritz Kreisler, al estilo del Padre Martini, que podría asimilarse como un calentamiento para lo que venía: “Capricho”, de Henryk Wieniawski, una pieza de algo más de minuto y medio de duración, que exige una destreza tan alta que deja a todos los espectadores boquiabiertos.

El tercer regalo, no tan sorpresivo, fue el tema de La Lista de Schindler, de John Williams, que justamente fue el pedido de uno de los asistentes al Gran Teatro Nacional al término de la Suite Italiana.

A continuación, Perlman tocó el “Moto perpetuo” de Franz Ries y luego de una ovación de casi minuto y medio regresó al escenario para cerrar el programa con la complicadísima “La Ronde des Lutins”, de Antonio Bazzini, con la que hizo que el teatro no deje de aplaudir por varios minutos.

Sin duda, una presentación con un repertorio para todos los gustos. Tal vez algunos esperaban un programa más cinéfilo popular o algo más de virtuosismo. No obstante, el maestro Itzhak Perlman no decepcionó a nadie: ni al conocedor, ni a quien recién está iniciándose en la música.

Bien por TQ Producciones y Alberto Menacho al hacer este esfuerzo. Bien por el Gran Teatro Nacional de abrir sus puertas para recibir al más grande violinista de la actualidad. Y bien por Lima, que se perfila a ser una de las mejores plazas de la región en eventos de música de arte. Bravo.

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7 comentarios en “Perlman: cuando las leyendas visitan Lima

  1. Que grato leer y enterarme que el mentor de Perlman había sido Isaac Stern, siendo este último uno de mis violinistas preferidos, sobre todo por su versión de los conciertos de Beethoven, Mendelssohn, Brahms, Tchaikovsky y Sibelius. Sería genial que el gran Itzhak Perlman vuelva pronto a Lima, talvez con una versión de algún concierto para violín de los compositores ya mencionados.

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