Opinión | Obra de Nilo Velarde inauguró el Gran Teatro Nacional del Perú

Por Jorge Smith y Clarisa Ojeda
Colaboración

Los mil 500 espectadores que hemos tenido el privilegio de asistir el pasado viernes 13 a la noche de estreno del Gran Teatro Nacional, hemos sido en todo momento conscientes de vivir un momento privilegiado. Con esta sala hecha con un exquisito gusto y dotada por la más moderna tecnología y sobre todo con una acústica verdaderamente prodigiosa, nuestro país por fin posee un lugar que puede presentar cualquier obra instrumental, operística o de ballet en las mejores condiciones.

Este nuevo espacio nos ha hecho entrar a una modernidad largamente esperada que, ojalá,  en los años a venir se complemente con una política pública decidida en todo lo que compete al estado para promover la difusión, promoción y aprendizaje de todas las artes.

Un país de tal riqueza cultural, variado en sus recursos y su geografía, por fin comienza a tener lugares donde presentar no solo las obras mayores del arte universal, sino también su propio legado, y el ballet ópera Akas Käš, la promesa del guerrero, que ha inaugurado el Gran Teatro Nacional no podía ser más adecuado.

La obra que nos ofrece esta primera temporada del GTN transcurre en un tiempo imaginario, en un lugar del norte del Perú donde floreció aquella cultura tan compleja, deslumbrante y enigmática como lo fueron los moches.

La increíble coincidencia es que a pocos metros del Gran Teatro inaugurado, en nuestro Museo de la Nación, durante mucho tiempo reposaron los restos y todos los hallazgos de la tumba del Señor de Sipán y que ahora están en su recinto propio en Lambayeque.

Akas Käš recrea justamente con el canto, la danza y la música lo que debió haber sido ese mundo de los moches, con sus múltiples y complejos rituales, con sus fiestas llenas de lujuria y de erotismo, pero también de violencia y de sangre, pues los sacrificios humanos eran muy comunes en dicha cultura. Muchas festividades lo eran también para ahuyentar las catástrofes climáticas que siempre acecharon a aquella zona del Perú. Las causas que diezmaron las culturas del norte de nuestro país no fueron las guerras, como en otros lugares, sino a veces las sequías o lluvias torrenciales. De ahí que para neutralizar esa especie de ‘castigo divino’, que eran las catástrofes naturales, los moches se abocaban a ofrecer permanentes sacrificios.

La música de Akas Käš, que significa “Ya vuelvo” en una posible traducción mochica, ha sido escrita por el talentosísimo compositor chimbotano Nilo Velarde, quien el año pasado ya nos había entregado el ballet inspirado en el cuento de José María Arguedas, “La Agonía de Rasu Ñiti”, basada en los danzantes de tijeras.

Escena de Akas Kas

Escena de Akas Kas (Foto: Gran Teatro Nacional)

Esta vez Velarde nos ha entregado una obra mayor, tanto en su concepción general como en sus aspectos específicos. El primer acto, sobre todo, es realmente impresionante no solo en lo musical, sino en la hermosa coreografía de ballet.

Es curioso el hecho de que Chimbote también sea cuna del gran escritor Óscar Colchado, que el año pasado nos ha entregado, “Hombres de Mar”, una novela total que crea una especie de Macondo en este puerto industrial, generalmente asociado a la pesca que, con la presencia de estelar ahora de Nilo Velarde, la recién creada Orquesta Sinfónica Juvenil de Chimbote y un sinnúmero de revistas culturales que están apareciendo en dicho puerto, esta zona comienza a convertirse en un interesante foco cultural de nuestro país.

Es una buena coincidencia también que los personajes principales de “Hombres de Mar” y Akas Käš sean pescadores, la cual es por excelencia la actividad laboral de Chimbote.

El texto escrito para Akas Käš, por la experimentada dramaturga Celeste Viale, es el adecuado para los requerimientos de la trama, pero esta se explica casi en su totalidad a través de la danza, sin necesidad de las palabras.

Es evidente que no se logra todavía saber cuál debe ser el dosaje necesario de ópera y ballet, que debería haber en obras híbridas como Akas Käš y esto se nota en un momento específico, en un diálogo entre la sacerdotisa y Mishak. La sacedotisa canta y Mishak danza o ejecuta gestos diversos sin cantar. Hay una sensación de que algo no fluye. Es un detalle que habría que considerar.

Toda partitura es perfectible y hay que romper el ingenuo mito de que el texto del estreno debe quedar intangible. No olvidemos que Verdi y Puccini, corrigieron sus partituras una y otra vez, hasta limar cualquier inconsistencia en la fluidez de lo dramático y lo musical.

En el primer acto, la orquesta no tiene un momento de respiro al ejecutar una partitura en la que el maestro Velarde ha utilizado lenguajes musicales muy diversos, con técnicas modales y polimodales. En todo momento la Orquesta Sinfónica Nacional ha estado espléndida, bajo la batuta del maestro Fernando Valcárcel evidenciando todos los matices de la obra y con un conocimiento meticuloso de la partitura.

El siempre impecable desempeño de la maestra María Foust como concertino está dando sus frutos. Con la disciplina requerida y el talento propio de los maestros sinfónicos, la orquesta nos está dando últimamente presentaciones realmente memorables. Fue por lo mismo muy emotivo el momento en que gracias a los dispositivos técnicos que posee el teatro, al finalizar la obra, la orquesta ‘suba’ en su totalidad para recibir los aplausos de toda la audiencia. Esta vez los aplausos a los sinfónicos eran más merecidos que nunca.

Akas Kas, es una obra compuesta para la temporada Inaugural del Gran Teatro Nacional (Foto: Gran Teatro Nacional)

Akas Kas, es una obra compuesta para la Temporada Inaugural del Gran Teatro Nacional (Foto: Gran Teatro Nacional)

La orquestación del compositor, sobre todo en la que acompaña las intervenciones corales, tiene momentos extraordinarios y, en la parte del concurso en la que participa Huashmin para ser parte de la Guardia del Gran Señor, la música que acompaña al ballet es de una riqueza ilimitada; con una orquestación cuya riqueza sinfónica nos recordaba a aquel Stravinsky del “Rito de la Primavera”. El colorido de la partitura velardiana nos da un fresco vívido de lo que debió haber sido el fascinante mundo de los moches. Akas Käš, marcará un hito en lo que a orquestación se refiere en la música peruana, habrá un antes y un después.

Por otro lado el talentoso escenógrafo y coreógrafo Héctor Sanzana cumplió con fidelidad las intenciones del compositor sobre todo en lo que a la parte de ballet concierne, secundado magistralmente por José Sialer en la escenografía.

La fusión sobre todo del coro con la danza fue espectacular, con un decorado muy sobrio y geométrico que contrastaba visualmente con el colorido, tumultuoso, trepidante y a veces caótico ritmo de los festejos mochicas. Poco a poco mientras transcurre la obra, el espacio se va depurando, dando lugar al drama que viven los personajes, pero por otro lado se puede ver, sobre todo en el momento de la caída de la intensa lluvia y el desmoronamiento de la pirámide, los increíbles recursos técnicos que posee el teatro.

Nota aparte precisan el rol de la sacerdotisa interpretada por nuestra gran Jacqueline Terry, intensa y conmovedora en todo instante, pero sobre todo el rol de Mishak, el personaje principal que fue danzado magistralmente por Irene Meza. Para todos sus personajes, esta extraordinaria bailarina, posee la capacidad de interiorizarlos, procesarlos y darles la exacta dramatización.

El dolor, la alegría, la separación o la expresión de la ausencia, no solo  se expresan sino también logran comunicarse a través de la sutileza interpretativa de Irene.

Noche inolvidable para el Perú, en la cual todos los elencos han mostrado lo mejor de sí mismos como artistas y sobre todo la extraordinaria voluntad de un trabajo en conjunto. Comenzamos a descubrir que, por lo menos en el tema del arte, ya somos capaces de consensos. El arte es, después de todo, creación, pero también pasión, generosidad y entrega. Si algún día logramos en el deporte o la política lo que se logró suscitar con Akas Käš del gran Nilo Velarde, dejaremos de ser por fin, un país adolescente.

Saludo final de Irene Meza y José Villalta, integrantes del Ballet Nacional Perú. (Foto: Gran Teatro Nacional)

Saludo final de Irene Meza y José Villalta, integrantes del Ballet Nacional Perú. (Foto: Gran Teatro Nacional)

Anuncios

2 comentarios en “Opinión | Obra de Nilo Velarde inauguró el Gran Teatro Nacional del Perú

  1. Hay mucho que decir sobre el artíuclo, pero me gustaría por lo pronto comentar únicamente esta frase: “Akas Käš, marcará un hito en lo que a orquestación se refiere en la música peruana, habrá un antes y un después”. No dudo de que estas palabras han sido escritas con las mejores intenciones y que nacen de un auténtico goce. Al mismo tiempo siento que una aseveración de este tipo puede resultar menos constructiva de lo que el autor sospecha. Le deja a uno la impresión de que la obra supera, al menos en un ámbito formal, cualquier cosa que se haya escrito en el Perú: de que aporta algún tipo de innovación, algún refinamiento hasta ahora insospechado, un amadurez que nunca se ha visto antes en la música peruana orquestal. El texto no especifica de qué clase de rasgo formal se está hablando, pero esa es básicamente la idea. Es importante notar que en este caso se trata de una aseveración que excede el ámbito del gusto subjetivo, pues atañe a cuestiones técnicas que pueden estudiarse con cierto nivel de objetividad, teniendo en cuenta que las innovaciones se inscriben en la historia (hay que conocer la historia para no caer en el ridículo de declarar que se acaba de abrir una puerta en un lugar por el que otros vienen circulando desde hace décadas) además de que la orquestaciónno es simplemente cuestión de magia, sino que pone en juego aparatos formales que pueden ser más o menos internamente consistentes.

    La impresión que me llevo del artículo es que esta persona jamás se ha puesto a escuchar con detenimiento las obras orquestales básicas del repertorio nacional, las de compositores peruanos como Celso Garrido-Lecca, Edgar Valcárcel, Francisco Pulgar Vidal, José Sosaya, etc. Para ir de una vez al grano: al menos en cuanto al tema de la orquestación, estos músicos se encuentran a años luz de Nilo Velarde, cosa que probablemente hasta él podría admitir si se le diera la ocasión de retomar periódicamente contacto con la realidad entre tanto calificativo de “maestro” que se le ha estampado últimamente.

    En fin, no vale la pena arremeter contra Velarde, a quien no conozco personalmente, sobre todo porque más útil sería reflexionar, aunque sea brevemente, sobre el contexto en el que se inscribe su creación. Después de todo, estoy dispuesto a reconocer que la ópera Akas Kas es, de cierto modo, un triunfo. Es una obra simpática, accesible, muy bien producida, que cumple en cuanto a lo que se esperaba de ella, a saber: le da una cierta aura de refinamiento y modernidad a aquello que visto de otro modo es populismo puro. Su relativa simpleza, su atractivo regional disneyficado y su afán apenas velado por alcanzar un fantasma que podríamos llamar “el común denominador de los peruanos”, son sin duda más que bienvenidos en tiempos de violencia y resquebrajamientos sociales extremos. Asumo que la apuesta del gobierno es que sean estas características justamente las que faciliten una suerte de ilusoria reconciliación nacional en el templo del teatro, y esto bajo los augurios de una supuesta alianza entre “la modernidad” y “lo ancestral”. Claro que sería mejor si se nos ofreciera algo más que una simple caricatura de lo uno y de lo otro.

    Saludos,

    Alonso Almenara

    Me gusta

    • Siempre existirá gente que mira el vaso medio vacío. Es obvio que es música popular, es una obra hecha para todo publico y así se a producido tal. Alonso, te recomiendo que lo analices en este contexto quizás logres tener mas objetividad, también que escuches “Espacios, dos movimientos para orquesta sinfónica” que ganó el premio de composición musical casa de las américas 2007 en Cuba.

      Por cierto excelente artículo,

      Alfredo Pittman.

      Me gusta

Comenta, pues

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s