Ernesto Palacio habla sobre la reciente situación del Festival Granda

Entre tanta algarabía por la apertura del Gran Teatro Nacional, el martes pasado recibimos una noticia lamentable de parte de algunos músicos que conformaron la orquesta de la edición 2012 del Festival Granda. El grupo de artistas nos comentó que la asociación que organiza este importante Festival operístico no les paga, hasta el momento, la última mitad de los honorarios acordados.

Ese mismo día, por la noche, empezó a circular en Facebook un mensaje firmado por Alonso Almenara que llegó al timeline de nuestro perfil por medio de una ejecutante de la orquesta, mostrando su indignación sobre el caso. Copio el mensaje completo a continuación.

Muy apenado, he recibido la noticia de que los músicos que conformaron la orquesta que nos deleitó durante el Festival de Ópera Alejandro Granda de este año (aquellos que interpretaron nada menos que Don Carlo de Verdi) aún no han recibido ningún tipo de remuneración por todo el talento y esfuerzo que desplegaron en esas performances y en las duras semanas de ensayo que las precedieron.

La importancia de labor cultural de la Asociación Granda, al menos en lo que a mí concierne, está fuera de duda y lo último que deseo es que esta noticia empañe su reputación; nos toca ahora, sin embargo, pensar en todas esas personas cuyos nombres no aparecen consignados en los afiches, y que desde el anonimato de la fosa orquestal dedican su vida a hacer posibles estos espectáculos.

La triste verdad es que han pasado ya dos meses desde que terminó el Festival Granda y los organizadores sencillamente no han dado la cara: no contestan mails ni llamadas, y para colmo de males, el principal organizador, Ernesto Palacio, se encuentra fuera del país. Esta situación es inaceptable pero, lamentablemente, también es sintomática de una sociedad que no respalda a sus artistas: los empresarios que hicieron esta jugada seguramente se sintieron amparados por el hecho de que en el Perú los músicos no cuentan, son considerados como la última rueda del carro, no existen a pesar de lo mucho que enriquecen nuestras vidas.

Creo que es un buen momento para que esta sensación de frustración y desidia dé marcha atrás. Nos toca actuar y exigir justicia; pasar la noticia, comentarla. A pesar de que apreciamos la labor de la asociación Granda, no podemos permitir que nuestros músicos se queden solos en su lucha por un reconocimiento que no es únicamente monetario, sino que pasa por una cuestión de principios que nos atañe a todos. Y es que finalmente, esta situación perjudica no solo a los propios intérpretes (cuyos problemas económicos empiezan con los salarios paupérrimos que reciben del estado) sino también a todo el circuito cultural que depende de su aporte.

Si bien ya han pasado dos meses y dos días desde la última función del Don Carlo programado para esta temporada y la indignación de los músicos es grande debido a que no reciben su paga completa, me veo en la responsabilidad y necesidad de exponer la información desde ambas partes.

Por esta razón, inicialmente nos comunicamos con un miembro del Festival Granda que, sin dar mayores detalles, nos dijo que en los próximos días se solucionaría el problema de los pagos. Al considerar que esta respuesta puede decir ‘más de lo mismo’ para muchos miembros de la orquesta, anoche me comuniqué con el mismo Ernesto Palacio, director artístico del Festival Granda que propiamente no debería encargarse de estos temas, pero fue, en cierto modo, involucrado en el mensaje de protesta debido a que es el rostro principal de este evento.

Palacio explicó la situación con mucha paciencia y detalle:

Sucede que en marzo de este año el presidente y vicepresidente del Festival Granda, Aurelio Loret de Mola y Lucio Cardich, respectivamente, decidieron renunciar a sus cargos por falta de tiempo ocasionado principalmente por sus actividades profesionales ajenas a esta actividad artística. A continuación, para el mes de abril, la Asamblea General del Festival Granda escogió a los nuevos representantes que serían Luis Rodríguez Mariátegui como presidente y Martha Mifflin como vicepresidente.

Las actas de la asamblea tuvieron que pasar por una notaría que valide el proceso en el cual se detectaron errores burocráticos que retrasaron por un mes esta autenticación. A continuación se llevó la información de los nuevos representantes del Festival a la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos para ser cambiados y, como es de esperar, hasta el momento los trámites siguen en curso.

¿Qué tiene que ver esto con los pagos?

Sucede que muchos de los cheques del BBVA otorgados a los músicos, cantantes, artistas y demás personal del Festival estaban firmados por el vicepresidente anterior, Cardich, quien no tenía firma registrada en el banco pero se logró sea aceptada debido a que comprendieron la situación.  No obstante, al momento de cobrar, muchos artistas tuvieron problemas con recibir su dinero, debían esperar varias horas, cambiar de agencia e incluso muchos no pudieron cobrarlo.

Este grave inconveniente se alargó desde mayo hasta varias semanas de junio. A continuación, la administración del Festival Granda decidió cambiar de banco, del BBVA al BCP, sin embargo el proceso burocrático se completa con la firma del nuevo presidente que, hasta el momento, está siendo reconocido por Registros Públicos. Es decir, hay una cuenta abierta, pero no está operativa.

Palacio afirma que “esta demora no puede depender de nuestras intenciones de pagar o no, estamos obligados a esperar a que el lento camino burocrático termine y se nos ha asegurado que en la semana que entra todo tendría que estar terminado. Los cheques del BBVA que han quedado sin ser cobrados serán sustituidos por los nuevos cheques del BCP firmados por el nuevo presidente”.

Además, el director artístico del Festival Granda consideró tendencioso el mensaje ya que parecería que yo hubiese huido de Lima para no enfrentarme a estos problemas. No es verdad ya que yo vivo en Italia desde hace 44 años donde tengo mi actividad. Tampoco le toca al director artístico de una asociación tener que ocuparse de estos problemas si bien sigo la cosa con muchísimo interés como siempre ha sido. Por otro lado hemos hecho saber siempre a todos la situación, personalmente pedí comprensión a orquesta, coro y trabajadores como también a los artistas invitados; en un segundo momento he escrito siempre a todos explicando los detalles del atraso y he contestado mails a los varios que han querido escribirme. No es verdad que no hayamos dado la cara o nos hayamos escondido o fugado”. Ernesto Palacio recordó además que desde que hace ópera en Lima, año 2001, siempre se ha pagado todo a todos los participantes de las presentaciones y no será diferente en esta ocasión.

Ofrecidas ambas versiones del caso, desde Camello Parlante esperamos se solucionen estos temas que han quedado claramente expuestos.

Actualización [8/07/2012 02:58 p.m.] El autor del comunicado que copiamos aquí, Alonso Almenara, se disculpa públicamente con Ernesto Palacio por algunas “imperfecciones e inexactitudes” en su texto. Pueden encontrarlo como comentario debajo de este post.

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Un comentario en “Ernesto Palacio habla sobre la reciente situación del Festival Granda

  1. Hola Camello,

    Te agradezco por haber retomado el comunicado, pues es evidente que no es la clase de material que le interesa a la prensa tradicional. Al mismo tiempo, reconozco que es muy importante que te hayas dado el trabajo de entrevistar a los representantes de la otra parte.

    El post en mi muro es imperfecto y contiene al menos una inexactitud: digo que a los músicos no se les ha pagado nada, cuando en realidad a la mayoría se les ha pagado el 50 % (solo una minoría no ha recibido ningún pago). Es un error que me apena mucho haber cometido. También está en lo cierto Ernesto Palacio al mencionar que el mensaje puede dar la impresión de que él ha salido corriendo del país para no pagarle a los músicos, lo cual no tiene sustento. Estos son errores reales que merecen una rectificación.

    Sin embargo, la intención del comunicado no era atacar a las personas que conforman esta Asociación, como me parece que queda claro: el punto, que sigue vigente, es el de expresar: 1) que estos músicos han trabajado, se han esforzado y no se les ha pagado lo que se había pactado; y 2) que, a pesar de las mejores intenciones de los organizadores, la falta innegable de una comunicación eficaz entre la Asociación Granda y los músicos, sumada a la ausencia de la cabeza visible de la organización (aunque sea por motivos independientes de estos hechos) han creado un clima de desazón y fastidio intenso entre los músicos. Estamos hablando de una situación real con personas concretas que se sienten abandonadas.

    Palacio tiene razón en algunos puntos y me gustaría pedirle públicamente disculpas a él y a la Asociación Granda por la inexactitud parcial de mi mensaje. Reitero que mi intención no ha sido en ningún momento la de perjudicar a esta importante organización, cuyo aporte al panorama cultural limeño es evidente, sino la de ayudar de algún modo a los músicos, cuyas reivindicaciones, como bien sabes Camello, jamás son escuchadas. Esperemos que la situación pueda solucionarse efectivamente sin más aspavientos en los próximos días.

    Saludos cordiales,
    Alonso Almenara

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