Carlos Vieu: La ópera debe ser disfrutada sin prejuicios

Carlos Vieu nació en Buenos Aires, Argentina, hace más de 40 años. Hoy, el director de orquesta es considerado uno de los más importantes conductores en Latinoamérica. Esto puede deberse, como dejan testimonio algunas críticas de Susana Freire y Juan Carlos Montero, por sus virtudes al dirigir, por su “excelencia como intérprete, que acierta en el estilo de cada creador” o por su “fuerte magnetismo como para extraer de las orquestas lo mejor de cada integrante”.

Invitado por Romanza, Vieu ha vuelto después de 10 años al Perú y se quedará en total 33 días, de los que ya pasó la mitad con un intenso trabajo diario junto a los elencos nacionales del Ministerio de Cultura. Esta vez dirigirá una obra magistral: Turandot, el trabajo póstumo de Giacomo Puccini.

En entrevista exclusiva con Camello Parlante, Vieu nos comenta sobre los ensayos de Turandot, que se estrena el próximo 7 de junio y el trabajo de realizar una ópera en espacios grandes sin la acústica que ofrece un teatro.

Camello Parlante: ¿Qué cualidades y defectos ha encontrado en los elencos nacionales?

Carlos Vieu: Yo conocí a la Orquesta Sinfónica Nacional el 2002 cuando vine a dirigir por primera vez. Pasó mucho tiempo, pero encontré a la orquesta con muy buena predisposición con muchísimas ganas de trabajar. Es una orquesta con la que desde el primer día hemos entablado un vínculo muy afectuoso, respetuoso y digamos que más allá de las contingencias de la dificultad propia de la partitura y de lo compleja que es, estamos trabajando muy a gusto y se va a llegar a un extraordinario resultado.

Después, con el Coro Nacional y el de niños hemos estado realmente muy bien, son dos instrumentos extraordinarios, con muchísimas posibilidades. Así que bueno, mientras todo el aspecto de coordinación administrativa funcione acertadamente todo lo que tenemos que hacer artísticamente también lo hará.

En una etapa de su carrera trabajó como maestro de coro en Argentina…

Sí, estuve como maestro de coro cuando era bastante joven, pero desde hace 20 años me dedico a la dirección de orquesta y en particular a la especialidad de la ópera.

Y respecto a los solistas, ¿qué nos puede comentar?

Muy bien, contamos con un elenco de primer nivel. Tenemos probablemente a una de las mejores Turandot del momento como es Elisabete Matos, que ha cantado este rol en extraordinarios teatros. Es una cantante que ha pasado por el Metropolitan, por el Liceo y demás. Después tanto Sergey Nayda como Rubén Amoretti, que es un extraordinario cantante, Miki Mori, las tres máscaras, todos son un elenco de un nivel de excelencia. Yo no conocía a ninguno de ellos, excepto a Norberto Marcos que hace el papel de Ping quien ya había hecho el rol en la producción mía de Turandot en el Teatro Colón el 2006. Esperemos que la evolución natural de los ensayos vaya poniendo la ópera en mejor nivel y poder llegar al estreno con lo que todos esperamos: que sea una gran representación.

Saludo final Turandot (Luna Park, 2006). Al centro Carlos Vieu

Saludo final Turandot (Luna Park, 2006). Al centro Carlos Vieu

Hablemos sobre las producciones grandes, al ‘aire libre’, sabemos que hay complicaciones a nivel de sonido ya que no se trabaja con la acústica de un teatro. Al margen de estos problemas, ¿cuáles son los beneficios de hacer una ópera en grandes espacios?

No sé si llamarlo “problemas” o contingencia natural de generar un sonido que no es el habitual. Ningún artista de ópera canta en un teatro con micrófono. En cambio en un lugar de estas dimensiones y sin la acústica de un teatro obviamente se hace necesario un pequeño refuerzo. Por otro lado, en estos casos también hay dificultades con la orquesta en cuanto a la calidad de sonido, porque una cosa es amplificar una banda de rock en donde el instrumento eléctrico entra directamente a la consola y otra es procesar electrónicamente instrumentos que funcionan en forma acústica.

Fuera de eso que, digamos, excede de mi responsabilidad y está en manos del equipo de producción de sonido que son excelentes y súper profesionales, hasta no estar trabajando con el sonido ya montado, no te sabría decir cuál es el resultado final. Esto se verá durante los próximos ensayos.

Ahora, el beneficio es que no hay ningún detalle que se vaya a perder. En el teatro uno sabe quién tiene voces de mayor y menor porte, además se percibe según la ubicación en el escenario, como también hay bandas internas y muchas veces depende de la situación acústica, del tipo de escenografía, etc. En cambio acá teniendo un refuerzo de una consola de sonido, cada uno de esos detalles va a tener una ecualización justa y la gente va a poder percibir la totalidad de lo que se debe escuchar.

Esperemos tener un resultado que, lejos de perjudicar, beneficie lo que emite tanto un instrumento como la voz.

Carlos Vieu (Fotografía: Archivo de Carlos Vieu)

¿Por qué Turandot es una de las óperas más importante del repertorio musical y es un deber para el público escucharla?

Turandot, primero, es una obra emblemática al ser la ópera póstuma de Giacomo Puccini. O sea, estamos hablando de uno de los más grandes operistas italianos junto con Giuseppe Verdi y esta es su ópera final, al punto de que él fallece antes de terminar la orquestación del dúo final.

Se trata del Puccini más maduro, más evolucionado, de más complejidades tímbricas y armónicas y con una trama que si bien no es la típica historia verista que lo caracteriza tiene, tras su aparente sencillez, un trasfondo muy importante que rescata siempre los valores humanos y el triunfo del bien por sobre el mal y del amor por sobre el odio.

Ya de por sí es una ópera que con la belleza musical que tiene, la hace muy preferida y después que es un título que tiene un porte en cuanto al montaje, a la utilización de efectos extraordinariamente grandilocuentes como las bandas internas, usar un coro enorme, el coro de niños, el despliegue de colores que implica esta fascinación que el compositor tenía por la cultura oriental que ya se había visto dos décadas antes de la Turandot con el estreno de Butterfly. Así que, desde ese punto de vista y reuniendo estos elementos, se justifica que sea realmente un título tan convocante y tan deseado por artistas como por el público.

Obviamente, requiere de un elenco extraordinario y no siempre se cuenta con las voces o el presupuesto para poder montarla.

Usted también trabajó en una Turandot de grandes dimensiones en Luna Park…

Sí, nosotros en el Luna Park hicimos ocho funciones consecutivas. No pudimos hacer más porque la sala estaba ocupada con otros recitales, pero hemos trabajado con un promedio de 7 mil personas por cada una de las funciones. Que si el Colón tiene 3 mil localidades, hemos duplicado y media cada función de acuerdo a lo que hubiera sido hacerlo en el teatro.

Por supuesto ahí también fue un ámbito donde también hubo que ejercer un refuerzo de amplificación. Así que para mí es una situación conocida. Ha funcionado perfectamente bien y le puede dar a la obra la dimensión exacta que en un teatro pequeño de estándar europeo (1800 localidades, aproximadamente) no le puede dar el porte que la ópera exige. Además es una cosa maravillosa tener un escenario tan grande que permite un gran despliegue.

Entonces en cierto modo ¿usted es un partidario de masificar la ópera?

Mira, yo creo que la ópera es el género más popular de la música clásica. De hecho, cuando no existían los medios masivos la gente concurría a la ópera como si fuese la telenovela. La ópera debe ser disfrutada sin prejuicios, porque además siendo música que tiene letra y hoy con los medios modernos tenemos un subtitulado con la traducción del libreto palabra por palabra en el idioma del país donde se presente y esto genera una accesibilidad que facilita su comprensión.

A mí me gusta más la ópera dentro del ámbito del teatro por una cuestión de la magia que tiene el lugar y por el sonido natural. Pero no veo para nada malo esto, al contrario, me gusta la idea porque capta a la gente para que se habitúe al género y compre su ticket para ir al teatro. Desde ese punto de vista, me parece una gran inversión ya que permite que toda la gente que habitualmente tiene cierto temor de ir a la ópera o que no tiene el hábito de venir a un lugar que es maravilloso, pueda apreciar un espectáculo que probablemente dé pie para que mañana asistan a un espectáculo así.

Y por eso, muchas veces se ha captado más público. En ese sentido y tomándolo a nivel regional, ¿considera que hay una especie de apogeo de la música en cuanto a producción a diferencia de Europa u otros países?

Yo creo que en este momento, Europa y Estados Unidos están muy presos en la crisis global y como este es un género muy caro porque involucra todas las artes desde pintura, escultura, vestuario, cantantes, músicos, coro… me parece que sobre todo a través de las colectividades que han venido con la inmigración a América, conservan un poco su cultura y desean tenerla en el lugar que han adoptado como medio de vida, nuestros países tienen mucho por hacer al respecto.

Pero la verdad es un lugar muy interesante, que inclusive tal como vemos en esta producción está captando la afluencia de cantantes de primera línea que en otra época no hubiéramos soñado tener por nuestras regiones, así que tengo la esperanza de que Latinoamérica se haga un gran circuito operístico y todos nuestros países puedan ayudarse mutuamente para tener cada vez producciones más exigentes.

VÍDEO: Turandot – Director Carlos Vieu. / Solistas: Cinthia Makrys, Dario Volonté, Eliana Bayón y Ariel Cazes
Producción del Teatro Colón, Luna Park, 2006.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=GvFDUL4UBtk]

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