Los 240 años de un genio inmortal

Ludwig van Beethoven

« Desde la niñez mi corazón y mi alma desbordaron de tiernos sentimientos
de buena voluntad y siempre me incliné a realizar grandes cosas
»

-Ludwig van Beethoven
“Testamento de Heiligenstadt”
6 de octubre de 1802

Ludwig van Beethoven no es el compositor que presentan las películas, muchas veces distorsionando la realidad o exhibiéndolo como el genio que por su mismo talento “se cree”, “se malinterpreta” que era un gruñón, déspota y terco. Por cierto, cuánto se está banalizando (desde el siglo XX) el término genio, y bueno, también el término loco. Ahora el requisito para ser artista es ser loco (?).

Pero vayamos a lo nuestro. Hoy se celebra el nacimiento de Ludwig van Beethoven, que fue bautizado el 17 de diciembre de 1770. Un compositor que, más dos siglos después de su nacimiento, sigue cautivando a todos los que escuchan algunas de sus obras. Y no hay persona en este planeta que no haya escuchado algo de Beethoven, en todo caso de la más universal y esperanzadora de sus obras: la Oda a la alegría, última parte de su Sinfonía No. 9.

En este texto recojo algunas partes importantes de la vida del Genio de Bonn, según los biógrafos que han escrito en base a cartas y otros biógrafos contemporáneos de Beethoven como Anton Schindler, Franz G. Wegeler y Ferdinand Ries, Cäcilia Fischer, entre otros.

Su infancia no fue la que todo niño desearía, y esto no se refiere tanto a problemas económicos ya que la familia llevaba una vida modesta, sino más bien a los conflictos familiares que calaron e influyeron mucho en el carácter de Ludwig. El pequeño sufrió el trauma de tener un padre alcohólico, lo que desmorona por completo el ejemplo que todo hijo debe tener de un padre.

Se conoce que Johann van Beethoven, padre de Ludwig, tenía ciertos conflictos con el abuelo de este, el Kapellmeister Ludwig van Beethoven. Las tensiones fueron mayores cuando Johann se casó con Maria Magdalena Keverich, madre del compositor. A pesar de ello, y según recoge el musicólogo Maynard Solomon en su libro Beethoven, el compositor sentía gran admiración por su abuelo.

Esto quizá trajo algún tipo de conflicto interno en el mismo Johann ya que al ver el talento que iba demostrando su hijo poco a poco, el mismo lo iba limitando en su desarrollo para mantenerlo solamente como un músico de la corte, según interpreta Solomon.

«[…] Parece posible que el propósito de Johann fuese educar a su hijo en la condición de competente músico de la corte, al mismo tiempo que limitaba su desarrollo, con el fin de evitar que Beethoven lo sobrepasara (…). Pues el pequeño y talentoso Ludwig quizá representaba (…) un ingrato recordatorio de la persona del Kapellmeister. Tal vez supervisaba la instrucción musical de su hijo de un modo calculado para impedir que esa identificación fructificase. […]»

Solomon, Maynard. Beethoven.
Cap. 2. La niñez.

Se conoce también de la severidad de Johann para con el pequeño Ludwig. Según recuerda Franz Gerhard Wegeler, médico y amigo de la infancia del compositor

«Aprendió música, y su padre, en su casa, le forzaba severamente a aplicarse a ella sin descanso. Aparte de lo que ganaba éste, no había otros ingresos y la tirantez reinaba en el hogar. Esa era la causa de la severidad de un padre que no se distinguía precisamente por su inteligencia o su moralidad, pero que quería encontrar pronto en su hijo mayor una ayuda para la educación de los otros. El pequeño Ludwig hacía a menudo llorando los ejercicios musicales que su padre, con dureza, le obligaba a repetir».

Biografía de Ludwig van Beethoven
Franz G. Wegeler y Ferdinand Ries

Cita recogida por Edmond Buchet en el texto
Beethoven: Leyenda y realidad traducido por
Joaquín Esteban Perruca.
Pp.28-29

Krupp, consejero de la corte, escribió a Nikolaus Simrock, amigo del compositor que Johann van Beethoven “trataba duramente” y “encerraba en el sótano” al pequeño Ludwig como castigo. (Solomon. Op. Cit).

A pesar de todo esto, tal como relata Buchet, los pequeños Beethoven hacían lo posible por honrar siempre a sus padres. Ellos buscaban evitar las escenas vergonzosas y cuando se enteraban de que su papá estaba bebiendo demasiado lo buscaban y le rogaban irse con ellos. («O papachen, papachen!». Kerst.)

De esta forma, entre maltratos y conflictos familiares, fue creciendo Ludwig, un niño que estaba desarrollando cualidades excepcionales y que incluso era capaz de improvisar frente al clavecín, a pesar de la oposición de su padre.

A los 11 años, Beethoven publicó su obra (ojo que no fue la primera, pero sí la que llevó su nombre por primera vez) “Nueve variaciones para clavicordio sobre una marcha de Ernst Christoph Dressler” para lo que el músico Gottlob Neefe escribió que el compositor estaba «dotado con las más extraordinarias disposiciones. (…) actualmente (Neefe) le ejercita en la composición y, para estimularle, le ha hecho imprimir en Manheim “Nueve Variaciones para clavicordio sobre una marcha de Dressleer”. Este joven genio merece que se le apoye (…) Si continúa así (…) se convertirá seguramente en un segundo Wolfgang Amadeus Mozart». (Revista musical de Cramer | Citado por Buchet).

Años después, a sus trece años, Beethoven ingresó como músico a la corte de Maximilian Franz de Austria, Elector de Colonia, ahí conoció a muchos amigos como Wegeler o la familia Ries. Luego, el príncipe Maximilian Franz envió al compositor a estudiar a Viena, la capital musical de Europa.

 

Beethoven a los trece años

Beethoven a los trece años (Autor desconocido)

El viaje a Viena se vio interrumpido por una carta que le envió su padre informándole que su mamá estaba gravemente enferma y que regresara de inmediato. Hay que señalar que la madre del compositor, María Magdalena, era bastante condescendiente con Ludwig. El compositor mantuvo una hermosa relación de amor filial con su madre, quien murió en julio de 1787.

Mientras Johann se hacía más dependiente del alcohol, Ludwig tuvo que encargarse del hogar, hasta que en 1792 fue enviado, nuevamente por el Príncipe, a Viena para estudiar con el compositor Joseph Haydn.

En Viena, Beethoven logró primero una fama de ejecutante de piano ocasionando la envidia de muchos pianistas; luego, se fue haciendo más conocido como compositor y ya no era visto como un estudiante más. Entre las obras tempranas vale destacar Adelaide, canción compuesta cuando tenía 25 años bajo un texto de Friedrich von Matthisson y luego la Sonata para piano n.° 8 en do menor Pathétique.


A continuación escuchamos el segundo movimiento de la Sonata para piano n.° 8 en do menor Pathetique. Al piano Daniel Barenboim.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=WeAc0oh818s]

Hay que señalar que Beethoven estaba siendo consciente de esta fama. Hay una carta que citan tanto Solomon como Buchet en sus textos en la que el compositor le escribe a su hermano Nikolaus en 1796, « […] Con mi arte gano más amigos y estima, ¿qué más puedo querer? Esta vez ganaré mucho dinero […]».

Las clases con Haydn

Respecto a la época en que Beethoven era alumno de Haydn (1792) quedan diversos registros que cuentan la relación de discípulo-maestro. El Padre de la Sinfonía sabía, ciertamente, que su alumno en algún momento lo iba a superar. Según se cuenta en Beethoven (Solomon, 1998) el genio de Bonn tenía la impresión de que Haydn le tenía envidia, en cierta forma. Así encontró en Johann Schenk un maestro secreto que corregía sus errores de contrapunto, algo que nunca sospechó Haydn, escribe Schindler.

Es por esta razón que según Ries, cuando preguntó a Beethoven por Haydn este se ofuscó y dijo que no había aprendido nada de él. No obstante, Haydn buscaba que se le reconozca como maestro y que Beethoven coloque el nombre de este, algo que el Genio de Bonn se negó a hacer. A pesar de ello, se sentía muy orgulloso de su alumno.

Luego de que el maestro del compositor escribiera una carta a Maximilian Franz entregándole unas obras de Beethoven, el Príncipe Elector le respondió negativamente ya que «…con excepción de la fuga, las demás piezas (enviadas) fueron ejecutadas aquí antes de que iniciara su segundo viaje a Viena…».

***

Solomon presenta de manera bastante documentada algunos rasgos del compositor. Según escribe, Cherubini mencionó que Beethoven era un «oso civilizado» y es que Ludwig tenía por momentos unos arranques iracundos hacia la desatención y también al exceso de cortesía. De igual forma, era bastante «reservado, rígido y altanero» con quien no conocía. Con los amigos, no obstante, era «cómico, animado y hablador», escribe Solomon citando a Schindler. Y Czerny también lo dijo «siempre se mostraba alegre, perverso, ingenioso y bromista».

Beethoven era bastante cuidadoso con las ideas que venían a su mente creadora. Es así que siempre andaba con un cuaderno de apuntes en el que anotaba cualquier inspiración musical, así sea a la mitad de la noche. Se conoce que Beethoven aumentaba sus niveles de producción en los meses más cálidos, que los pasaba en las afueras de Viena.

 

Beethoven por Hornemann

Beethoven, retratado por Hornemann

***

En 1800, Ludwig van Beethoven publica su Sinfonía N°1 en Do mayor, dedicada al barón Gottfried Van Swieten. La obra fue criticada por ser tan innovadora.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=eqbtbz8ayYA]

Sinfonía No. 1 en Do mayor. Dirige Roger Norrington

Desde hacía unos años atrás, ya había aparecido el mal que aquejaría a Beethoven durante toda su vida: sordera.

Luego de la muerte del compositor, el Dr. Wagner realizó la autopsia. Según una cita recogida por una página en español bastante bien documentada sobre la vida y obra del Genio de Bonn, Beethoven tenía “…El cartílago del oído de enormes dimensiones y de forma irregular. El hoyuelo del escafoides, y sobre todo la aurícula, son de dimensiones inmensas, y de una vez y media la profundidad usual…”

Lo cierto es que para 1802 Beethoven estaba atravesando un momento de crisis y se sintió tan desesperado que escribió lo que ahora se conoce como el Testamento de Heiligenstadt, una emotiva carta a sus hermanos. En ella, el maestro expresó sus sentimientos suicidas, pero también la única motivación que lo mantenía en pie y luchando contra este mal: la música, su música, sus composiciones.

A mis hermanos Carl y… Beethoven:

Oh, vosotros los que pensáis o decís que soy malévolo, obstinado o misántropo, cuánto os equivocáis acerca de mí. No conocéis la causa secreta que me lleva a mostraros esa apariencia. Desde la niñez mi corazón y mi alma desbordaron de tiernos sentimientos de buena voluntad y siempre me incliné a realizar grandes cosas. Pero pensad que ya hace seis años que estoy desesperadamente agobiado, agravado por médicos insensatos, de año en año engañado con la esperanza de una mejoría, finalmente obligado a afrontar la perspectiva de una enfermedad perdurable (cuya cura llevará años o quizá será imposible).

[…]

Pero qué humillación para mí cuando alguien que está cerca oye a lo lejos una flauta y yo no oigo nada, o alguien oye el canto de un pastor y tampoco aquí oigo nada. Tales incidentes me llevan casi a la desesperación; un poco más de todo eso y acabaría con mi vida -sólo mi arte me ha retenido. Ah, me pareció imposible abandonar el mundo hasta que hubiese expresado todo lo que sentía en mí. Por lo tanto, soporté esta malhadada existencia, -realmente lamentable para un cuerpo tan susceptible que puede verse arrojado a un cambio súbito, de la mejor condición a la peor. -Paciencia, me dicen, y es lo que ahora se ha convertido en mi guía y así lo hice. Abrigo la esperanza de que permanecerá firme mi decisión de soportar hasta que complazca a la Parca inexorable cortar el hilo. Quizá mejoraré, quizá no; estoy dispuesto.

[…]

Adiós y amaos el uno al otro. -Agradezco a todos mis amigos, y sobre todo al príncipe Lichnowsky y al profesor Schmidt; desearía que los instrumentos que me regaló el príncipe L. sean conservados por uno de vosotros pero que no sean la causa de disputas entre ambos, y tan pronto puedan serviros para un propósito mejor, vendedlos. Cuán feliz sería si aún pudiera prestar un servicio desde la tumba, así sea. Con alegría marcho de prisa al encuentro de la muerte. -Si llega antes de que haya podido desarrollar todas mis cualidades artísticas, aún será demasiado temprano pese a mi cruel destino, y probablemente yo desearía que fuese más tarde; -sin embargo, incluso así me sentiría feliz, ¿pues acaso no me liberaría de un estado de padecimientos interminables? Ven cuando desees, te enfrentaré valerosamente. -Adiós, y no me olvidéis del todo cuando haya muerto; merezco esto de vosotros pues mientras viví a menudo pensé en ambos y en los modos de que fuerais felices,-por favor, hacedlo.

LUDWIG VAN BEETHOVEN
Heiligenstadt, 6 de octubre 1802

A pesar de esta carta, como bien sabemos, Beethoven no se suicidó. Más bien, ingresó en el mejor período creativo de su vida. Buchet recoge lo que le dijo Beethoven a su maestro de violín: «No estoy contento de las obras que he escrito hasta ahora; a partir de ahora emprenderé un nuevo camino». Dicho y hecho, el período que a continuación llega es el más fructífero y libre de las influencias de sus maestros; es un Beethoven más propio.

Es en este tiempo cuando concibe la Sinfonía N°3 en Mi bemol mayor conocida como Heroica o Eroica. Además de la Sonata para piano N°23 en Fa menor “Appassionata”.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=EEptNFzLpjk]

Sonata Appassionata. Movimiento I. Pianista: Valentina Lisitsa.

Se conoce que la Heroica fue dedicada inicialmente a Napoleón, líder político de entonces, que aparentemente traía la esperanza de libertad desde los tiempos de la Revolución Francesa, empero cuando este se nombró Emperador, Beethoven borró el nombre de la partitura con ferocidad.

Años después Beethoven compuso Leonora, ópera que más trabajo le demandó al maestro por cuestiones de asimilación por parte del público y algunos factores políticos como la ocupación de Viena por parte de Napoleón. La primera versión fue sometida a cambios drásticos ya que se la tildó de pesada, excesivamente larga y carente de dramatismo. La segunda versión, estrenada al año siguiente, tuvo un mejor recibimiento. Beethoven pensó que la administración del Theater an der Wien le estaba engañando sobre los ingresos. El autor decidió guardar la partitura hasta 1814 en que se estrenó modificada y ahora con el nombre de Fidelio. Esta es la versión que conocemos ahora y fue recibida mucho mejor que las veces anteriores.

***

Prolífico compositor

En los cuadernos de borrador de Beethoven en donde estaba la Heroica, el compositor ya tenía bocetos de la quinta y sexta sinfonía. Entre 1806 y 1808 el autor terminaba la cuarta sinfonía, por esas épocas termina en componer además el Concierto para Violín y orquesta Op. 61, el Concierto para Piano N° 4, la Obertura Coriolano, los Cuartetos de cuerdas N° 7, 8 y 9, Op. 59, la Quinta y Sexta Sinfonía, la Fantasía Coral, Misa en Do, los Tríos para Piano op. 70, entre otros.

En 1809 Beethoven firma un contrato con el cual recibirá una pensión vitalicia, un gran homenaje por su trabajo y para evitar que salga de Viena (él pensó ir a vivir a Holanda debido a su situación económica). Entre 1810-14 se estrena con éxito Fidelio, además de presentarse con la misma acogida las Sinfonías 7 y 8.

El sobrino al que amó como a un hijo

Tras la muerte de su hermano Karl, Ludwig decide emprender una batalla legal contra la esposa de este a quien aborrecía, e incluso llamó “Reina de la noche” (usando el nombre del personaje antagónico de la ópera mozartiana). Beethoven logró obtener la custodia del hijo de su hermano, llamado también Karl. Y vio en su sobrino un hijo. No obstante, a pesar de todo lo que decía Beethoven de su madre, Karl siempre la extrañó y ocasionalmente se escapaba para buscarla.

No hay duda que este hecho sumió a Ludwig en uno de los períodos más dramáticos de su vida, ya que muy al margen de la lucha legal, Karl no se sentía tan a gusto con su tío ya que este le impartía una educación bastante estricta. Beethoven quería que su sobrino también sea músico. Hacia 1816, Czerny se convierte en el maestro de Karl. Tras un bajo rendimiento y la muestra de que no tenía talento para la música, Beethoven se sintió desilusionado.

La Novena Sinfonía y las últimas composiciones

También en 1816 Beethoven empieza a esbozar la Sinfonía N°9 en Re menor “Coral”. La obra que, si bien no es la última, deja un gran mensaje de esperanza al mundo y es la voz del compositor y su muestra del amor a la vida a pesar de haber quedado absolutamente sordo y estar desdichado por tantos problemas.

La obra se estrenó en 1824 siendo un éxito rotundo a nivel de recepción, aunque no en aspectos económicos para Beethoven. Ese estreno constituyó la última aparición pública del Genio de Bonn.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=H9V5yUsrmdg]

Sinfonía No. 9. IV movimiento. En el vídeo: Allegro assai vivace. Dirige Leonard Bernstein. Tenor: Plácido Domingo

En los años siguientes, Beethoven se dedicó a componer sus últimos trabajos que eran Cuartetos de cuerda, obras en las que se escucha a un genio ya muy maduro, más consciente de la espiritualidad y bastante innovador.

Ludwig van Beethoven resfrió durante un viaje y desde ahí no pudo recuperarse. Murió el 26 de marzo de 1827 de problemas hepáticos e insuficiencia renal. Curiosamente en Viena ese día hubo tormenta. Cerca de 30 mil personas asistieron al funeral del maestro y genio que, desde antes de su muerte ya había dejado las huellas de su inmortalidad con tan grandes composiciones.

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3 comentarios en “Los 240 años de un genio inmortal

  1. Las biografias de Solomon son muy interesantes, sobretodo porque él, ademàs de musicologo es psiquiatra, asì que analiza la vida del compositor desde otra perspectiva…
    Gracias por este articulo, Camello!! que nos hace recordar al mitico y unico L.van Beethoven.

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  2. Pablo, muy bueno el artículo. Sobre el libro “Beethoven, leyenda y realidad” de Edmond Buchet. hace ya como tres años que lo estoy buscando sin exito, de hecho baje todas las páginas que estaban disponibles en googlebooks pero no logro completarlo. Ya trate de comprarlo en todas las librerías que aparecen en internet, pero esta agotado. ¿Será que podrías darme una mano con esto? De ser posible quisiera comprarlo si sabes de alguien que lo tenga disponible.
    Saludos desde Asunción, Paraguay.

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