De Teatros en Lima

Lean estos interesantes artículos sobre los avances de reconstrucción del Teatro Municipal de Lima y el plan del Teatro Nacional, que resultará una oportunidad para que más gente de nuestro país tenga acceso a la cultura. Ambos textos pertenecen a la edición actual de la Revista Caretas.

Nuevas Luces para el Municipal

Ahora sí. La tan esperada restauración del Teatro Municipal parece, ahora sí, estar bien encaminada. Las lámparas pulidas, las molduras y esculturas reconstruidas, las estructuras reforzadas, y los pisos de mármol de Carrara colocados anuncian los avances hacia la reapertura de uno de los principales escenarios de Lima.

Víctima de un cortocircuito en 1998, el Municipal fue practicamente devorado por un incendio que acabó con todo el mobiliario, la caja escénica y la sala de espectadores. Ahora, emerge de sus cenizas y el término del trabajo de restauración se prevee para el cuarto trimestre del 2010. Así lo indica la arquitecta Flor de María Valladolid, presidenta de la Empresa Municipal Inmobiliaria de Lima (Emilima), a cargo de la restauración con fondos obtenidos del Circuito Mágico del Agua.

Construido en 1920 como teatro privado llamado Teatro Forero, y adquirido por la Municipalidad de Lima en 1929, el Municipal alberga una conjunción de estilos que incluye una fachada neobarroca de cuarzo, foyer de estilo francés y sala de espectadores de estilo del renacimiento italiano.

Luego de la restauración, entre las novedades se contarán el reforzamiento estructural para una mayor seguridad sísmica (el local podrá resistir un sismo de hasta 8.4 grados), ascensores de acceso para discapacitados, escaleras presurisadas para posibilitar la evacuación en caso de un siniestro, la instalación de cisternas contra incendios y telón cortafuegos. Tales medidas, explica Valladolid, han sido adoptadas luego de solicitar al Cenrtro de Investigaciones Sísmicas (Cismid) la evaluación correspondiente del teatro. Incluso se han realizado mediciones con rayos infrarrojos, investigación de resistencia y elasticidad de las estructuras, y se desarrollaron modelos virtuales para observar cómo respondería el teatro ante diferentes solicitudes sísmicas.

Telón en la caja escénica

Telón en la caja escénica (CARETAS)

En cuanto a la parte artística, se ha recuperado el tratamiento original del foyer del teatro, descubriendo el trabajo de claroscuros que habían sido cubiertos con látex, y zócalos que habían sido recubiertos con estuco, así como la aplicación de pan de oro donde el limitado presupuesto original solo había permitido una decoración con purpurina. Las doce cariátides, desfiguradas durante el incendio, lucen ahora remozadas narices y pechos juveniles. Y diversos modelos de butacas para suplir las 1181 que se quemaran ya han llegado desde distintas partes del mundo para competir por su compra.

Restauración del Municipal

Esta restauración deja la purpurina por el pan de oro (Foto: Municipalidad de Lima. Noviembre 2009)

Así, trabajando en tres turnos, 24 horas al día, incluyendo sábados y domingos, se está desarrollando la ampliación del foso escénico, que incluirá una plataforma que se elevará para poder albergar a una sinfónica completa sobre el escenario. Y donde antes hubo una única sala de ensayo, ahora se están construyendo cuatro con dimensiones similares al escenario, además de cubículos de ensayo para los músicos; lo que estuvo contemplado en el diseño original, pero que nunca se llegó a construir. Asimismo, se ha reducido la altura del esenario, ya que antes las personas que estaban en las butacas delanteras veían a los artistas a partir de las rodillas; lo que en las presentaciones de ballet evidentemente era un problema. Ahora, el escenario se encuentra 60 centímetros más bajo para que todos los espectadores puedan ver cualquier espectáculo sin ningún tipo de inconveniente.

Asimismo, el presupuesto integral de 43 millones de soles incluye también la restauración de una casona en el jirón Huancavelica que albergará las oficinas y museo del teatro, además del desarrollo de dos plazuelas que permitirán que también se hagan presentaciones fuera del teatro, y que se trasmita en pantalla gigante los eventos que se realicen dentro. Por encima de todo, sin embargo, el Teatro Municipal contará, ahora sí, con un seguro integral. “Es, ciertamente, el trabajo de restauración más ambicioso que se ha hecho en el país”, asegura Valladolid, “por la conjunción de estilos y su ubicación en área de patrimonio histórico”. Por lo pronto, Juan Diego Flórez y Plácido Domingo ya han manifestado su interés de estar en la inauguración. Que suba el telón.

El Otro Teatro

Acostumbrados al déficit de salas especialmente acondicionadas para la programación de actividades culturales, complace la reapertura en el segundo semestre de este año 2010 del Teatro Municipal de Lima, luego del incendio que afectó sus instalaciones en 1998.

Es de interés, igualmente, que el gobierno promueva la construcción del Teatro Nacional dedicado a la difusión de las grandes expresiones artísticas. Este nuevo teatro, ubicado al costado del Museo de la Nación y vecino de la Biblioteca Nacional, tendrá una ubicación privilegiada en cuanto a su acceso zonal.

¿Se trata de una duplicación innecesaria? Confiamos que no. Asumimos que habrá coordinación en la programación de actividades de dos teatros que no son comerciales y donde el disfrute de los bienes de la cultura sea para todos.

Lima sobrepasará en pocos años los diez millones de habitantes; tener dos teatros, cuyas localidades serán de 1,280 personas el Municipal, ubicado en el centro histórico de la ciudad, y 1,500 el Nacional, que debiera tener mayor capacidad y garantizar la visibilidad al 100% no es un lujo sino una necesidad. Más aún, la ciudad tendría que ser dotada de Auditorios para unas 5,000 personas cada uno, ubicados en zonas de gran densidad poblacional: Cono Norte, San Juan de Lurigancho, Cono Este y Cono Sur.

Los auditorios multipropósito son esenciales para democratizar el acceso a la cultura y educar a todos en la adquisición de esa sensibilidad estética que proporcionan una obra de teatro, una sinfonía o las expresiones musicales más complejas como son los oratorios, la ópera, el ballet o la zarzuela. Promover que la gente consuma cultura es también integración y progreso; cohesión y bienestar; desarrollo del intelecto; valores todos que son indispensables para elevar la calidad de vida de todos los peruanos.

En esta misma perspectiva, sugerimos que las recuperadas grandes Unidades Escolares, dediquen sus teatros o auditorios a talleres de formación artística y a la programación de actividades que despierten en los escolares la emoción y la costumbre de asociar sus experiencias de vida, con las grandes obras de la cultura.

Con la reapertura del Municipal, Lima recupera una joya de su centro histórico y enriquece su capacidad de oferta cultural. Los limeños debemos volver a la tradición de ir al Municipal y sentirnos orgullosos de nuestro teatro, como los bonaerenses lo están del Colón, los mexicanos del Palacio de Bellas Artes, los neoyorquinos del Met o los milaneses de la Scala. Quienes hemos tenido la oportunidad de seguir el proceso de su reconstrucción, somos testigos de la profesionalidad con que se está haciendo, del cuidado para atender su belleza arquitectónica y escultórica y del rigor científico con el que se está procediendo para la modernización del escenario, su caja acústica y la dotación técnica del foso, luces, tramoya, salas de ensayo, camerinos, etc.

Al mostrar nuestra satisfacción por esta recuperación del Municipal y por el proyecto del Teatro Nacional, formulamos también la propuesta para que ambos coliseos sean dotados de autonomía artística, administrativa y presupuestal, triple condición para evitar que la burocracia desvirtúe la vida artística de ambos teatros.

La posibilidad de constituir patronatos como entes rectores y convocar a expertos en políticas culturales y a artistas para componer comités especializados, son asuntos que municipalidad y gobierno deben garantizar para que el Teatro Municipal y el Teatro Nacional cumplan con la misma calidad y pulcritud con que en París lo hacen La Ópera y la Bastilla, en Madrid El Real y el Teatro Lírico Nacional o en Berlín el Nacional y la Ópera. Los buenos ejemplos sobran; hay que aprender de ellos. (Escribe: Enrique Bernales Ballesteros*)

*Presidente de la Asociación Romanza

**Artículos de la edición 2117 de Caretas, sección urbanismo.

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