Puccini 150 – Turandot (1926)

 

 

Cartel de Turandot

 

Cartel de Turandot

Breve historia y generalidades de la obra

 

Estamos en 1926, se ha estrenado Turandot. Hace  dos años que falleció el maestro Puccini y una de sus obras más hermosas se ha representado por primera vez en un teatro. A pesar de los problemas que tuvo en algún momento con el compositor, Arturo Toscanini, por respeto a la composición del maestro ha detenido la presentación porque fue hasta ese momento que compuso el maestro (Liù, bontà perdona, Liù, dolcezza, dormi!).

Turandot es una ópera que durante años fue rechazada por los chinos. ¡Se sentían ofendidos! Sin embargo era

una pena que una ópera tan grande, con tantos retos vocales (como el In Questa Reggia o el Nessun Dorma) no se pudo representar durante décadas en China, el país en el que se basa la historia, hasta 1998.

La música de Turandot es exótica. Los temas orientales están puestos con más firmeza que en cualquier otra ópera. Y al ser la última no podía dejar de tener la característica de casi toda la obra pucciniana, “la continuidad del discurso musical”. Una continuidad que termina en una explosión de sonido al final de cada acto y que crea una apoteosis del teatro musical. Por eso, para muchos aficionados, es con Turandot que termina la ópera. Ni antes ni después.

Varios años atrás del estreno, aproximadamente cinco o más, Puccini tuvo la idea de crear esta ópera basada en cuentos orientales. En un inicio el estreno estaba previsto para abril de 1925, pero por la muerte de Puccini y la culminación de la obra por su colega Franco Alfano se estrenó en 1926.

Reparto Turandot

Desde 1923, Puccini tenía problemas de garganta que al año siguiente se confirmó: era un cáncer. El compositor siguió tratamiento mientras culminaba Turandot; sin embargo, su cuerpo no resistió al tratamiento y falleció por complicaciones el 29 de noviembre de 1924.

En esta hermosa ópera cobran importancia elementos tan secundarios (en la obra del compositor) como el coro, quienes crean una atmósfera apropiada para la representación de la China milenaria.

Turandot es la cruel princesa, su antípoda es Liù, la bondadosa esclava que entrega su vida por amor a Calaf, aunque él quiera a Turandot. La princesa, envenenada por rencores pasados, decide someter a todo príncipe extranjero a sus enigmas y quien los adivine podrá casarse con ella, quien falle dará como paga su cabeza.

 

Manuscrito

Partitura de Turandot

El primer reparto

TEATRO ALLA SCALA DE MILÁN

Rosa Raisa, primera Turandot

Rosa Raisa, primera Turandot

25 de abril de 1926

Turandot…………  Rosa Raisa (soprano)
Calaf………… Miguel Fleta (tenor)
Liù………… Maria Zamboni (soprano)
Timur………… Carlo Walter (bajo)
Ping………… Giacomo Rimini (barítono)
Pang………… Emilio Venturini (tenor)
Pong………… Giuseppe Nessi (tenor)

Director: Arturo Toscanini

Argumento

Acto Primero

En las afueras del palacio imperial un mandarín da lectura a un decreto ante el pueblo congregado, señalando que la princesa Turandot sólo se casará con el príncipe de sangre real que sea capaz de resolver las tres adivinanzas que ella le proponga. El fracaso supone la muerte, y ésta es la pena que aguarda al príncipe de Persia, que no ha podido dar correcta respuesta a las adivinanzas. La multitud pide la sangre del príncipe, a la vez que va en tropel hacia el palacio, llamando al verdugo.

En el tumulto ha caído un anciano. La esclava Liú, su fiel compañera, pide ayuda a un hombre, el Príncipe Desconocido. Este reconoce en el anciano a su padre Timur, y Timur a su hijo. Ambos son fugitivos de su país y han de permanecer incógnitos. Mientras sigue oyéndose como fondo la sed de sangre de la multitud, Timur cuenta a su hijo cómo ha sido cuidado por Liu.

Aparece el cortejo y el pueblo, al ver el pálido semblante del joven Príncipe de Persia, pide piedad para él, uniéndose a sus voces la del Príncipe Desconocido. Pero todo es en vano. Implacable, aparece Turandot en un balcón del palacio. Todos los presentes inclinan su cabeza, menos el verdugo y los dos príncipes. Turandot hace un gesto expresivo, indicando que se cumpla la sentencia, sin pronunciar una palabra.

El Príncipe Desconocido ha quedado deslumbrado ante la belleza de Turandot. Cuando pasa el cortejo, éste decide quedarse allí, a pesar de las súplicas de Timur y de Liu. En la lejanía se escucha la voz del Príncipe de Persia preparándose a morir y luego el griterío de la multitud cuando éste ha sido ejecutado. El Príncipe Desconocido decide entonces presentarse a la prueba y hace sonar el gong ceremonial para anunciarlo.

Ping, Pang y Pong, los tres ministros de Turandot, interceptan el paso del Príncipe y tratan de disuadirle de su propósito. Ping le dice que Turandot no es más que una mujer como todas y que no vale la pena arriesgarse por ella, ya que su suerte será la misma que la de los otros pretendientes. Su discurso es interrumpido por sirvientes de Turandot, que ordenan silencio, para no turbar el descanso de su ama. Pero pronto los tres ministros reanudan sus discursos.

La sombra de los pretendientes de Turandot, muertos en el intento de conseguirla, vuelan sobre ellos. Finalmente, los ministros se van, pero Timur y después Liu tratan de disuadir al Príncipe, diciéndole que ambos morirán si éste persiste en su actitud. El Príncipe se conmueve ante los ruegos, pero sigue firme en su resolución.

Así, llama por tres veces a Turandot y golpea, también por tres veces, el gong ceremonial, comprometiéndose como pretendiente a la mano de Turandot o a la muerte.

Acto segundo

En una sala, los ministros Ping, Pang y Pong están haciendo los preparativos necesarios para una boda o para un funeral.

Recuerdan tranquilamente los días felices anteriores al sangriento reinado de Turandot y piensan en los innumerables pretendientes de la princesa que han sido ejecutados, imaginando lo felices que serían si llegara el momento en que tuviesen que preparar un lecho nupcial en vez de sólo cadalsos para ejecuciones. Los rumores que llegan desde palacio y la multitud que empieza a congregarse les hacen volver a sus tareas.

La escena es ahora en una plaza ante el palacio, mientras la multitud se congrega para presenciar el desarrollo de la nueva pretensión. En lo alto de una imponente escalera aparece el anciano emperador Altum. Con voz débil y temblorosa, trata también de disuadir al Príncipe, pero tampoco lo consigue.

Como en ocasiones anteriores, un mandarín da lectura al decreto y se oyen voces llamando a Turandot, que entra, ahora vestida de oro. La princesa explica las razones de su bárbaro edicto: lo hace en venganza de lo que aconteció hace muchos miles de años, cuando una princesa fue raptada y violada cruelmente por un bárbaro. Con aire amenazador aconseja al príncipe que no siga adelante, pero él insiste en su propósito con aire desafiante.

Turandot plantea la primera adivinanza. El Príncipe responde rápidamente: “Esperanza”. La respuesta es correcta. La segunda adivinanza tiene también la respuesta cierta: “Sangre”. Ante la tercera pregunta ¿Cuál es el hielo que te inflama?, el príncipe duda un momento, pero pronto responde: “Turandot”. Ante la alegría de todos, el Príncipe ha triunfado. El emperador y el pueblo declaran que el juramento obliga y Turandot debe aceptarlo.

La princesa protesta ásperamente y pregunta al príncipe si la quiere conseguir por la fuerza, a lo que él replica que no y le ofrece, a su vez, una oportunidad de quedar libre: si ella descubre su nombre antes de la siguiente mañana, el Príncipe está dispuesto a morir. El Emperador ruega para que esa mañana el príncipe se convierta en su hijo. Cuando la corte se retira, el pueblo vuelve a postrarse ante Turandot y canta en su honor.

Acto tercero

Jardín del palacio imperial. En la distancia se oye a los heraldos que proclaman una orden de Turandot: Que nadie duerma, dicen, pues el nombre del Príncipe debe ser descubierto bajo pena de muerte. El Príncipe recoge las palabras en el aria “Nessun dorma” (la más famosa de la ópera)

Se acercan Ping, Pang y Pong, tratando de persuadirle de que abandone su intento, que está llenando de terror a Pekín, para lo que le ofrecen bellas muchachas y cofres de oro y joyas. También el pueblo se une a la petici6n de los tres ministros, pero el príncipe sigue firme en su pretensión.

Entra un grupo de soldados llevando con ellos a Timur y a Liu, que habían sido vistos antes con el príncipe. El Príncipe dice que ellos no saben nada, pero el pueblo no hace caso. Se pide la presencia de Turandot. Ping se ofrece para arrancarles el nombre; entonces Liú se adelanta y dice que sólo ella lo conoce.

El pueblo pide que sea torturada; Ping pregunta el nombre una y otra vez, pero a pesar de ser sometida a crueles torturas, Liu no responde. El Príncipe, impávido, no interviene.

Turandot pregunta a Liu qué es lo que la hace tan fuerte y ella responde: el amor. Prosiguen las torturas y aparece el verdugo. Entonces Liú dice que hablará y predice que Turandot cederá finalmente ante el príncipe, así como su propia muerte. Sacando un puñal, Liú se suicida, cayendo a los pies del príncipe, sin haber revelado su nombre.

Timur se desespera por la pérdida de la muchacha y toma su mano. La multitud, ahora arrepentida, pide al espíritu de Liú que los perdone. (Este es el momento en que termina la música compuesta por Puccini)

Luego salen todos, excepto el Prícipe y Turandot. É1 recrimina a Turandot por su dureza, y Turandot, que al principio rechaza al pretendiente, diciendo que ella es sagrada y que nadie debe profanarla, acepta que él la bese con pasión. Mientras se escuchan a lo lejos unas voces femeninas, Turandot empieza a ablandarse.

Profundamente consternada por haber sido vencida por el Príncipe, Turandot llora por primera vez y le pide a éste que victorioso la deje, pues aún no ha podido conocer su nombre. El príncipe entonces se lo dice: es Calaf, hijo de Timur. Ahora ella, si quiere, puede matarlo.

La breve escena final ocurre ante el palacio, donde la multitud rinde homenaje al Emperador. Turandot trae a Calaf, y dice a su padre que ya conoce el nombre del extranjero: Su nombre es Amor, dice ella, y el pueblo canta lleno de júbilo.

Fuente: La coctelera y Beethoven FM

Material para ver y escuchar

Videos:

Les dejo un video de cada acto.

Acto I – Non Piangere, Liù – Nicola Martinucci

Acto II  – In questa reggia (Turandot: Birgit Nilsson; Calaf: Franco Corelli)

Acto III – Nessun Dorma – Franco Corelli

 

Leer el libreto bilingüe de Turandot

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Un comentario en “Puccini 150 – Turandot (1926)

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