Las musas del poema (T.A. IV)
Febrero 14, 2008
QUE ES MI PARÓDICA INTERPRETACIÓN A LA REALIDAD DE MUCHOS DONJUANES QUE CONQUISTAN A LAS CHICAS CON UN ÚNICO POEMA.
A Luciano siempre le sorprendía ver cómo su amigo, Ceferino, al que cariñosamente llamaba serranito, conquistaba a cualquier chica sin necesidad de tener una cara bonita, al menos Luciano creía que era mejor, físicamente, que el serranito. Lo cierto es que nuestro héroe, o mejor dicho el héroe de Luciano, era un mariposón de primera, un donjuán casi profesional. Había escrito nada más y nada menos que un poema, el cual pasaba por los oídos de las más bellas doncellas de la alta sociedad limeña. Era el cholito de moda. El único poema que hizo era así:
¡Oh Luciana! (o Mariana, Flaviana, Ana…)
Abre tu ventana.
He traído una rosita,
Para mi dulce princesita… etc., etc.
De hecho, Ceferino, se enamoraba de muchas chicas cuyos nombres terminaban en –ana. Así no tenía problema con la rima. ¡Era un gran declamador! Pero obviamente lo peligroso siempre termina haciendo daño. Aconteció que una vez, se produjo un ruido cuando el poema iba dedicado a Sofía, de hecho no podía decir Sofiana, así que decía Sofía. He aquí la situación:
Cef: ¡Oh Sofía!
Abre tu ventana.
He traído una rosita,
Para mi dulce princesita… etc., etc.
Sof: Oye, Cefi… me ha gustado bastante… pero… me parece que la primera parte no rima…
Cef: Es el nuevo estilo.
Cierto es que, Ceferino, muy astuto, escribió el poema empezando de la siguiente manera:
¡Oh [Nombre. De preferencia que termine en –ana]! (sic)
Así fue cómo el gran Ceferino jugaba con las mujeres, incautas, pobres doncellas… Luciano me contó que un día se topó con Juliana prima de aquella Sofía. Fue entonces que para San Valentín, llegó el mujeriego y le recitó nuevamente el poema. Juliana encantada quedó con los versos de este prolífico poeta y le pidió que le deje el poema. Ceferino se negó, pero al final se convenció tras tremendo beso que Juliana le dio.
Al siguiente día por la tarde, Juliana le contó a Sofía, su prima, que había conocido a un chico que le escribió un poema por San Valentín. Juliana sacó el poema de su carterita rosada y le recitó a su prima. Tras escuchar la primera estrofa, Sofía, que lanzaba improperios, le dijo que por más cara de muermo que este tenga, que no le crea, que Ceferino le recitó el mismo poema y que los dos primeros versos no rimaban porque Sofía ella se llamaba. Su prima rió, pero después de una bofetada reaccionó. Acordaron en planear una venganza.
Luego de una ardua investigación, se reunieron todas las víctimas de Ceferino; y se planeó dicha venganza. Se rieron todas vilmente. La carnada sería Juliana.
Ocurrió que estando Ceferino sentado en una banca de un parque con Juliana, ésta le invitó a tomar un café. Estando en la cafetería, Ceferino se encontró con las veinticinco incautas, musas de aquél sórdido poema (que no del poeta), esperándolo con una malévola cara, de tal vez querer castrarlo o atentar contra su virilidad. Lo persiguieron por muchas cuadras, hasta que Ceferino encontró refugio en un monasterio, del cual jamás salió. Las veinticinco incautas se regocijaron mucho con la venganza.
QUE ES EL BREVE Y TERRIBLE RELATO DE UN TRIÁNGULO AMOROSO.








