Concierto para violín y orquesta de Beethoven

-Apreciación musical/vídeo-

El Concierto para violín y orquesta en Re mayor opus 61 fue el único concierto para violín que creó Beethoven. Bastó dejarnos únicamente un concierto para demostrar la belleza de su música… y qué más, este concierto resulta ser uno de los más bellos de la historia de la música.

Luego de cuatro leves golpes al timbal, justo en el quinto, los fagotes, oboes y clarinetes muy dulcemente empiezan el tema del primer movimiento de este maravilloso concierto. Con la presentación del tema principal, llena de emoción y vitalidad, Beethoven nos explica en lo que consiste este movimiento.

Es cuando, luego de una exposición de varios minutos, arranca el/la solista, con un arpegio, que cuando termina empiezan nuevamente los leves golpes de timbal y empieza su maravillosa ejecución, que necesita de mucha destreza y técnica para hacerla de manera correcta.

Por momentos uno puede sentir la emoción que produce la interpretación del solista y la perfecta ejecución de una orquesta (si es que está bien dirigida), que si bien tiene un papel importante en todo el concierto, no debe quitar el protagonismo al solista. La emoción se siente segundos antes de empezar la cadencia, la demostración del virtuosismo del solista que es el clímax y hermoso final para un maravilloso primer movimiento. Los pizzicatos nos indican el reingreso de la orquesta y la conclusión del tema.

Antes de continuar con los siguientes movimientos,  les dejo el primero. La solista es, la entonces jovencísima, Anne-Sophie Mutter y el director de la Filarmónica de Berlín es Herbert von Karajan.

El segundo movimiento, larghetto, sencillamente puede suspenderlo a uno en el aire para disfrutarlo con mucho relajo. El tema también es muy fácil de escucharlo. La ejecución de la orquesta resulta muy hermosa si el director da una buena lectura. Los pizzicatos a la mitad del tema lo demuestran, ya que le da un efecto muy especial a este movimiento. Este movimiento resulta ser un hermoso camino que nos llevará al divertido tercer movimiento.

El tercer movimiento empieza con el solista, que por órdenes de la partitura de Beethoven está casi ‘pegada’ a la segunda. La orquesta en esta oportunidad reproducirá grandiosamente el tema que en un primer momento lo tocará el/la solista. A este movimiento se le puede calificar como pícaro y divertido, muy fácil de escuchar y de recordar. La breve cadencia, dependiendo de la interpretación, resulta interesante y emocionante e indica el final del tercer y último movimiento que es un perfecto y apoteósico final para un maravilloso concierto.

Algunas de las ideas han sido obtenidas de este sitio

Etiquetas: ,

Escribe un comentario