La selección peruana avinagró mi almuerzo
Ya no se puede tener optimismo. La selección peruana nuevamente demuestra su habilidad para perder. Esta vez -como lo afirma ABC digital de Paraguay- fue un clásico de desesperados; aunque aquí se vió más desesperado a Ecuador, tanto que metió 5 goles.
Era la tarde de hoy -miércoles 21/11- cuando yo, llegando feliz de haber dado mi examen final de antropología filosófica, decidí relajarme y me puse a ver el partido. Sí, ese que dizque ibamos a ganar. Ese que dizque “vamos a freír monos” Primer tiempo… Uno, dos, tres goles… Dios, no puede ser… Pero sí, fue… y fueron dos goles más… y lo peor: ¡No son goles de Perú!
¿Por qué?, ¡¿Por qué?!, ¡¡¡¡¿Por qué?!!!!, en fin… me calmé, y al terminar el partido me sentí más hincha de Ecuador que de Perú.
Aquí sí funcionaba la ley de apoyar al -supuestamente- más débil. Por subestimar a la selección de Ecuador, nos vimos sorprendidos.
Nuevamente yo, muy recalcitrante para variar, insisto en la mentalidad del peruano (de la que tal vez yo caí en algún momento de mi vida también), esa mentalidad mediocre, conformista y altanera. Pensamiento que no lleva a nada.
El domingo pasado empató con Brasil y medio Perú saltó emocionado… ¿por un empate? Sí, ¡Qué lamentable! En Brasil, su selección fue muy criticada, ¡no es posible que empaten! y claro, pensando así se llega alto. Por qué nos conformamos con un empate, o por qué conformarnos con perder con el campeón del mundo si es que podríamos ganarle.
Si seguimos así (conformistas y orgullosos [por subestimar a algunos equipos]), por más que Chemo despida a todos los jugadores y convoque nuevos, por más que boten a Burga, por más que les hagan miles de baños florales y que Rosita Chu diga que van a ganar… no van a llegar ni a pisar sudáfrica, más que con su propia plata y como espectadores nomás.
Cambien esa mentalidad. Y no le echen la culpa tampoco a los periodistas (ni a Magaly M.) que en la cancha los únicos que tienen la responsabilidad son ustedes.
PD: Esto ya no es cuestión de tener esperanza ni optimismo, mucho menos fe… no se puede tener fe en alguien que no responde… lo siento, muchachos.
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